viernes, 3 febrero 2023
InicioOpiniónEl pan de Ronda, inspiración de Manuel de Falla y María Lejárraga

El pan de Ronda, inspiración de Manuel de Falla y María Lejárraga

El compositor Manuel de Falla y la escritora María Lejárraga fueron los autores de una bella pieza musical inspirada en el sabor genuino del pan rondeño de antaño, tras una visita a nuestra ciudad.

La experiencia del sabor del antiguo pan rondeño, junto al entorno en el que ambos pasearon, dio lugar a una pieza de impronta andaluza con aires de espontaneidad.

Falla ya era conocedor de la esencia de la música popular de Ronda mediante su ama de cría, la rondeña Ana “la Morilla”, que interpretaba las soleares y las serranas de manera magistral.

De esta fuente directa bebería el niño Falla para después expresar esos sones a lo largo de toda su producción artística.

Por el tiempo en que componía El pan de Ronda que sabe a verdad, triunfaban composiciones suyas como El sombrero de tres picos, El amor brujo, Fantasía bética, El corregidor y la molinera o El retablo de maese Pedro. Toda su producción estuvo enriquecida con sutiles material es procedentes del acervo popular, estilizados y seleccionados para dar como resultado una música con sello propio.

Manuel de Falla visitó nuestra localidad junto a María Lejárraga en la primavera de 1915.

Se sabe que mantuvieron una relación amistosa entorno a la cultura. Esta escritora riojana tenía cierta formación musical,que le valió para admirar la trayectoria de su amigo y emprender con él grandes proyectos. Como gran intelectual de su época, María Lejárraga se codeó con los grandes de ese periodo: Juan Ramón Jiménez,los hermanos Álvarez Quintero,José María Usandizaga,Joaquín Turina,Amadeo Vives o Conrado del Campo, entre otros. Su curiosidad por el arte musical llevó a Lejárraga a introducir lamúsica en el teatro, un arte muy importante en su vida. Por ello recurrió a Manuel de Falla, quien la asesoró en temas relacionados con la música escénica y la orquestación.

En una de las cartas que María envía al compositor expresa: Si viera usted qué bonita está Ronda,y qué paseo he dado esta mañana por las calles tan blancas, tan blancas…bajo el cielo azul.

Ambos entrevieron en nuestra ciudad una amplia perspectiva del arte, que recorría desde lo cotidiano hasta un aspecto más profundo, tal como muestra este extracto de sus escritos:   

Esto en Ronda, yo sola, después de veinte días de lluvia constante hace sol…y después de una temporada de penas como no he tenido otra en mi vida, me parece que vuelvo a nacer. (…)Amigo…el pan de Ronda verdaderamente sabe a verdad. Quien me hubiera dicho que al afirmarlo en versos hace casi un año estaba describiendo ni más ni menos que una profecía. Sabe a verdad, sabe a verdad (…).

En efecto, la fama de aquel pan era insólita por su asombroso efecto en el paladar. En este tiempo existían en Ronda cinco fábricas panaderas y veinte molinos harineros en las afueras. Además, en la elaboración del producto se contaba con horneros, rosqueteros, molleteros, subrayando que la producción doméstica era algo frecuente en los hogares.

En las primeras horas de la noche ya se podía comprobar la grandeza de este producto por el exquisito olor que invadía las calles.

Estas vivencias obtuvieron como resultado unacanciónandaluzaparapianoycanto titulada El pan de Ronda sabe a verdad.Unaconjunciónperfecta de elementos sonoros y literarios,bajo el decorado de este bello rincón andaluz.

La pieza iba a formar parte de un proyecto más amplio titulado Pascua Florida. Este incluiría otros números que quizá nunca se llegaron a componer o tal vez se han perdido. Lo que sí sabemos es que fue una idea de María,que proyectó escribir versos sobre varias ciudades españolas. Sin embargo, solo llegó a terminarse esta canción de aire sincero, incitada por el gusto de nuestro pan, de poco más de un minuto y datada en Barcelona el 18 de diciembre de 1915.

Aunque todo en el mundo fuese mentira

¡nos queda este pan!

moreno, tostado que huele a la jara de monte,

¡que sabe a verdad!

Por las calles tan blancas, tan blancas, bajo el cielo azul,

vayamos despacio, partiendo este pan

¡que sabe a salud!

Y aunque todo en el mundo fuese mentira

¡esto no lo es!

vivamos despacio la hora que es buena

¡y vengan tristezas después!

Es un poema íntegro en su forma y auténtico en su expresión,que surge de una anécdota simple para trascender a la condición de obra de arte.

El entusiasmo de Falla fue notable y lo demostró en una carta que le envió a María,trasrecibir el poema: Mi admirable amiga:“El pan de Ronda”me ha gustado de un modo extraordinario, creo que lamúsica brotará como por magia de sus palabras de usted. ¡Cuánto deseo ponerme a trabajar en esto! (…).

Se trata de una preciosa declaración de sensibilidad,ternura y humildad; una evocación auténtica acerca de una realidad vivida.

Falla dibujó sobre la letra una composición delicada y fluida, con paso cadencioso, enmarcada en un lenguaje exquisito. De sus sonidos mana la esencia de esta ciudad,matizada con una extraordinaria riqueza musical.

La pieza,en su conjunto,tiene un valor intrínseco importante,ya que en ella se exhiben los ecos andaluces tratados de forma academicista y elegante.

Ellos supieron entrever una filosofía del arte que parte desde lo cotidiano para adentrarse en un aspecto más profundo, y Ronda fue el escenario propicio para llevarla a cabo.

Publicidad

Lo más leído...