domingo, 25 septiembre 2022
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El agua, un bien a cuidar con esmero

A costa que se nos tache de bichos de mal agüero, lo cierto es que no tenemos por menos alertar sobre la más que posible escasez de agua potable de aquí a poco menos de cinco años. Pero no lo dice uno al albur: Lo advierte un organismo internacional que se puede tildar con otros epítetos, pero no de que no esté atento a los males que podrían afectar de lleno a la vecindad de este mundo en el que nos ha tocado vivir.

Me refiero a la Organización Mundial de la salud (OMS, para los amigos) quien advirtió    en 2019 que en mucho buena parte de gente afincada en nuestro globo terráqueo se debatirá en el problema de la escasez de agua.    Hay una advertencia claramente demoledora al respecto proveniente de un informe: Dentro de muy poco, a lo sumo 5 años, la población mundial ha de enfrentarse a una acuciante escasez de agua. El organismo internacional que de esto sabe bastante asegura que la población de aquí y acullá que habrá que recurrir a las aguas residuales para que podamos saciar la sed y sostener los cultivos de regadíos. El cloro ha jugado un papel esencial hasta ahora para hacer potables las aguas, pero se advierte que esta sustancia a la larga puede resultar, cuando no insuficiente, claramente toxica. 

  El futuro en lo que respecta al suministro del agua a los hogares no parece ser muy halagüeño. Dentro de poco menos de una treintena de años fuentes solventes avisan de que la mitad de la población mundial se las verá y deseará para disponer de agua potable. Algo que para mayor inri afectara de manera drástica al sostenimiento del agro y el mantenimiento de la ganadería del que todos vivimos en una considerable proporción. El panorama que se nos pinta desde fuentes médicas y de organismos doctos y autorizados en lo que toca a la salud de los habitantes, entre otros la mencionada OMS, que de esto nadie discute que sabe y mucho, nos debatiremos o se debatirán entre enfermedades como la hepatitis A, la fiebre tifoidea, y la proliferación de diarreas, entre otros padecimientos, que pueden venir a ponernos a todos contra las cuerdas cuando no llevarnos sin más al otro mundo.


     Por nuestro bien nos toca ponernos a la búsqueda sin dilaciones de la manera de conseguir agua potable echando manos, si no hay otra, a la desalinización de buena parte de nuestros mares, ardua empresa que pondrá a prueba nuestra capacidad de recursos ante un mal enquistado que va a más cada día. Eso o afanarnos en recoger la que nos viene del cielo o bien desalinizar. como digo, parte de nuestro mar más cercano o las residuales de no importa de donde provengan. 

 No hace falta decir, pues, que el agua es indispensable para nuestro organismo. Para la plenitud de este consideremos que básicamente somos agua. Un dato tajante al respecto: más de un 70 % de nuestra masa muscular está formada por este líquido elemento, ese que viene a tonificar y dar vida a nuestro organismo. Recapitulando podríamos decir que facilita la digestión. regula la temperatura corporal, previene el estreñimiento, lubrifica las articulaciones y las mucosas y facilitan los tractos digestivos.   

Toca, pues, cuidar este bien, que puede ser escaso, sino echamos mano con esmero y decisión a   los medios disponibles para perpetuar su presencia, que es vida, cerca de nosotros.

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