lunes, 3 octubre 2022

El puzle

Agosto se fue. El mes de septiembre invita al propósito. Quizás la inercia del nuevo curso escolar arrastre también, a los menos niños, a retomar proyectos personales olvidados en nuestros cajones interiores. Uno de ellos, sin duda, es el deporte.

Asistir con regularidad al gimnasio. Tomar en serio las salidas a caminar. Volver a aquellos partidos de baloncesto con los amigos. En definitiva, dar regularidad a la práctica de ejercicio físico. Incorporar esa pieza, de una vez por todas, al puzle de nuestra vida. Darle buen encaje en el rompecabezas con el resto de piezas.
Algunas de ellas, además, son innegociables. Obligaciones laborales o familiares, urgencias del día a día, los imprevistos o sencillamente la falta de determinación. No hay éxito para la pieza sin su espacio. No es solo en lo referente al lugar. “Sí, ya, iré al gimnasio”. Ni tampoco es solo cuestión de tiempo. “De acuerdo, de siete a ocho de la tarde los martes y jueves”. Es, sobre todo, un espacio anímico.

Si apretamos en exceso los horarios nos creamos ansiedad en la mera asistencia. Si
marcamos objetivos muy exigentes nos acerca a la frustración de resultados inesperados. El espacio que necesita la pieza es mucho más que tener el tiempo justo para seguir en la carrera a ninguna parte.
¡A por ello!

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