domingo, 25 septiembre 2022
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Españoles y esperanza de vida

¿Cuántos años vivimos los españoles? ¿Chi lo sa?, que dicen los italianos cuando una duda les ronda por la cabeza con insistencia. Pero existen pruebas fehacientes, producto de estudios realizados por doctos sabios universitarios que de esto entienden y mucho, de que nuestro país es uno de los que en Europa puede presumir de que sus habitantes ronden o sobrepasen con creces los 83 años de estancia en este mundo. Nuestra esperanza de vida se acrecienta para nuestra tranquilidad y puede codearse con los países europeos o del Nuevo Mundo en los que se presume de larga vida y, por ende, de permanecer en la Tierra, antes de pasar a esa otra de obscuridad eterna, y a lo que estamos condenados a aterrizar eternamente que se quiera que no.


 Gente docta de nuestro país que de esto saben y mucho se preguntan por el motivo por el cual la esperanza de vida de los españoles resulta tan halagüeña en comparación con otros países europeos. Estudiosos de este curioso aserto coinciden en que inciden varias razones de peso que podrían explicar tan alentadora realidad y son, entre otras, nuestras costumbres alimentarias, saludables a todas luces, la nimiedad de la problemática social y, como no, la influencia de que vivimos años de paz sin asomo de conflictos bélicos de alcance que podrían deteriorar nuestra existencia, amén de abatirla sin treguas. Y además por si fuera poco, un sistema sanitario eficaz que nos viene garantizando una vejez avanzada sin grandes quebrantos de salud.


  Organismos encaminados a salvaguardar nuestra salud corporal y mental no escatiman esfuerzos para lograr estos benefactores fines. Así mismo se ponen frenos con eficacia a las posibles decesos que tienen sus orígenes en accidentes de tráficos o cualesquiera otros motivos que vengan a deteriorar nuestra constitución corporal, ya sea por los años que acumulamos, ya por enfermedades congénitas  o aquellas que nos amilanan por contagios imprevistos.


  La pandemia que nos sacude y atemoriza ha tenido efectos   adversos en todos los ámbitos.Más que en ningún otro, obviamente, en el de la salud pública. Por este motivo devastador la esperanza de vida ha descendido un año, una circunstancia adversa que solo tiene parangón en   la guerra civil de tan  infausta memoria. Estamos ante una paradoja, la del sur europeo, que no deja de extrañar a quienes desde otras zonas geográficas la constatan.


  La mayor esperanza de vida en la zona europea recae en España, Italia y Francia. ¿Tendrán que ver en esta certeza inapelable la ausencia de, como digo,  conflictos bélicos dentro de sus fronteras? O tal vez, sea, una saludable dieta o un óptimo sistema sanitario que retrasa la ida de sus habitantes al otro mundo antes de tiempo. Sea como fuera existen motivos para permanecer aquí y ahora. Algo de lo que no tenemos por menos que congratularnos.

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