viernes, 3 febrero 2023
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Las Comparsas Navideñas de la ciudad de Ronda

Ronda contó con agrupaciones de aficionados que cantaban villancicos por las calles durante las fechas navideñas. Eran las llamadas comparsasque, durante las décadas de los cincuenta y sesenta, desafiaban al frío para poner en las calles los sonidos de la tradición navideña.

Inmersos en el recuerdo de estos sones de antaño, nos vienen a la memoria comparsas como la de Velasco, la del Sillero, la de Moncayo, la de Gonzalo Marín o la del Cuqui. Los villancicos que interpretaban recogían la esencia y el sentido de la tradición, matizados con los sones de la música popular. Sus letras hacían referencia al nacimiento de Jesús y a todos los acontecimientos derivados de este hecho. No obstante, ese motivo se desvirtuaba con frecuencia para adentrarse en el ámbito retahílas cómicas, satíricas o irónicas.

Una de las comparsas fue la de Manuel Velasco, director y compositor de todas las letras y músicas de su agrupación. Año tras año, este grupo resurgía por las calles de la ciudad.

Otra de las comparsas era la de Jerónimo Jiménez, “el Sillero”, igualmente director y creador de todos los villancicos que interpretaba su grupo. El origen de esta comparsa fue infantilhasta que Jerónimo intervino y decidió hacerse cargo. Desde entonces, su popularidad creció y llegó a ser un punto de referencia entre las comparsas navideñas de Ronda.

No podemos olvidar en este recorrido la comparsa de Moncayo y su habilidad para sacar letrillas. Se trataba de una agrupación familiar cuyo lugar de encuentro era el domicilio de Juan Moncayo. Allí se ensayaba con ilusión al son de zambombas y panderetas. Ofrecían sus villancicosno solo al público rondeño, sino que también iban andando por los caminos para cantarle a los vecinos de los cortijos y a los de los pueblos cercanos.

Con los años, muchos de los miembros de estas comparsas de renombre toman la iniciativa de formar la suya propia. Fue el caso de Gonzalo Marín, “Patanafre”, proveniente de la comparsa del Sillero, que organizó una nueva comparsa en la barriada del Doctor Vázquez.

«Era una noche muy fría de invierno,

con mucha agua y fuerte temporal.

Iban buscando a uno de la Dehesa

pa que se fueran juntos en busca del Portal.»

Otro de los casos parecidos al anterior fue el de Antonio González “Cuqui”,guitarrista rondeño que organizó una nueva comparsa, con la peculiaridad de ser la única totalmente infantil.

En estas comparsas se usaban instrumentos tradicionales como acompañamiento instrumental. Guitarras, cañas, zambombas, triángulos o panderetas subrayaban el compás desde el principio hasta el final de las piezas. No podemos olvidar en ellas la figura del aguador, quiencon un pimporro en la mano abastecía de agua las gargantas de los cantores.

La gran afición que despertaban en Ronda las comparsasllevaba al Ayuntamiento de la ciudad a organizar concursos de villancicos, que eran presentados por López Gil. Todas las comparsas actuaban en el escenario montado por el Ayuntamiento para tal ocasión.

A lo largo de los años, las comparsas eran galardonadas con los premios de estos festivales y de otros creados en muchos de los pueblos de la Serranía, además de los de otros concursos posteriores, instituidos desde la Radio Sindical de Ronda.

De la misma forma, pasaban por pueblos y cortijos de la Serranía, así como los barrios de la propia ciudad. Estas rutas se definían cada año con las visitas al asilo de ancianos, al hospital de Santa Bárbara o al sanatorio de tuberculosos, hoy patronato militar. En sus recorridos, muchos establecimientos hosteleros constituían parada obligatoria porque, después de las actuaciones, eran invitados a algún refrigerio y tenían la oportunidad de pasar la gorra entre los clientes para recaudar algunos fondos que sufragaran los gastos de la agrupación.

Navidad tras Navidad, con la ilusión renovada por trasmitir nuestras más bellas tradiciones orales, las calles de Ronda se coloreaban de sones populares, logrando vencer al frío y a la pereza. Pero estos últimos, junto con otras muchas comodidades que nos brinda la sociedad moderna, han logrado diluir en el presente esta costumbre tan nuestra.

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