lunes, 3 octubre 2022
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Llega agosto y las perseidas

Todos hemos observado en alguna ocasión una estrella fugaz (o más popularmente, decimos, una estrella que se corre). E incluso, tal vez, le hemos pedido un deseo, porque la creencia popular dice que se cumple. Pero hemos de aclarar que este fenómeno no tiene nada que ver con las estrellas, propiamente dichas, sino que se trata de pequeñas partículas sólidas (meteoroides), que al penetrar en la atmósfera terrestre a gran velocidad, se inflaman y volatilizan, por la alta temperatura que genera el roce con el aire, produciendo un destella más o menos intenso, y de duración variable (generalmente muy breve) llamado científicamente meteoro.

Estas partículas suelen ser muy pequeñas (como granos de arena). Pero cuando el meteoroide alcanza unos pocos milímetros o escasos centímetros, la luminosidad puede ser tan grande que ilumina una gran superficie terrestre, denominándose el fenómeno en este caso «bólido» y, si algún fragmento llegara a alcanzar el suelo, dicho cuerpo recibe el nombre de meteorito.

A lo largo del año, acostumbran a producirse estos meteoros agrupados en el tiempo. Y entonces se llaman «lluvias de estrellas fugaces» o simplemente «lluvias de estrellas», y son debidas a que la Tierra atraviesa en esa época el rastro de «basura» (por decirlo de alguna manera) dejado por algún cometa en su último (o anteriores) pasos por las proximidades del Sol y, por tanto, de nuestro Planeta. Este rastro, parece lógico que tenga forma de tubo, y de ahí que las lluvias de estrellas se registren habitualmente con dos máximo, a lo largo de las horas o días en que éstas tengan lugar.

A continuación vamos a hablar de la lluvia de estrellas denominada Perseidas. Pero antes queremos hacer un paréntesis porque estrenamos medio y, por tanto, comenzamos una nueva andadura en la difusión de nuestra afición: la Astronomía.    

COMENZAMOS UNA NUEVA ETAPA

Parece que fue ayer, pero no. Era agosto de 1996, cuando dos compañeros entusiastas de la Astronomía, y de hacer llegar al público esta Ciencia, con el carácter de aficionados, comenzamos nuestros «pinitos» en la difusión de esta apasionante materia, de la mano de la familia Bel Peña, como gestores del periódico «Ronda Semanal», en aquellos tiempos y durante muchos años (creo que 26), y nosotros con ellos 25 años. Los hermanos José María, Horacio y Juan Bel (e incluso, en un principio, Rosario Pérez), nos ayudaban y asesoraban en la redacción del mismo, en directo y personalmente, en sus estudios de calle Marina. Más tarde, ya enviábamos el material por correo electrónico, lo cual llevaba consigo una menor relación personal, pero, quién nos iba a decir, facilitaría mucho las cosas cuando, desde primeros meses del año pasado nos veríamos envueltos, desgraciadamente en la pandemia de covid-19, y el consiguiente confinamiento y limitaciones correspondientes.

Los tiempos cambian, arrastrados a veces por las circunstancias, y es por ello que ahora, como he dicho antes, nos encontremos con nuevos medios, más ágiles, dinámicos y potentes, por los que, desde ahora, estaremos también aquí.  

EN AGOSTO, OBSERVEMOS LAS PERSEIDAS

Y llegamos así a agosto de 2021, que ya está llamando a nuestras puertas, para darnos la oportunidad de observar una de las lluvias de estrellas más popular de todas las que se producen a lo largo del año. Se trata de las Perseidas, como hemos anotado antes, y su origen está en los residuos dejados en el espacio por el cometa 109P/Swift-Tuttle, del que sólo se conocen dos pasos por el perihelio: en 1862 (su descubrimiento) y en 1992 (su redescubrimiento), por lo que su periodo sería de 130 años, en resonancia con la órbita de Júpiter (11 revoluciones de éste por 1 del cometa).

A medida que transcurren los años, después del último paso del cometa, el ratio de meteoros por hora va disminuyendo, pero ello no evita para que siga teniendo gran aceptación por parte de los aficionados y curiosos, teniendo en cuenta que la época del año es muy apropiada para salir al campo a observar sin temer al frío ni a la lluvia, generalmente.

Se llaman Perseidas porque el punto del cielo de donde parecen llegar los meteoros, llamado radiante, se encuentra en la constelación de Perseo. Y, popularmente, también se le conoce a esta lluvia de estrellas con el nombre de «Lágrimas de San Lorenzo», por producirse en las proximidades de la onomástica de este Santo (10 de agosto).

Poco varían los días de cada año en que se produce este evento, pero digamos que para 2021, la mejor predicción es para la noche del 11 al 12 de agosto, a partir de las 23:45, cuando la Luna creciente se ocultará ese día, y hasta las 6 de la madrugada, con un punto álgido de 110 meteoros a la hora. Su radiante (Perseo) estará situado, al principio de la noche, al noreste, justo debajo de la W de Casiopea.

Recordar que no hace falta ningún instrumento óptico para su observación, sino que, por el contrario, suelen ser un estorbo para este cometido.

Suerte y si usted ve 10 o 12 de ellas, ya se puede dar por satisfecho, pues la mayoría suelen ser tan débiles, que pasan desapercibidas al ojo humano. Máxime en condiciones de contaminación lumínica habituales, a pesar de que huyamos un poco de las luces artificiales.

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