domingo, 25 septiembre 2022
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Universo, Física y Naturaleza

La Naturaleza, en sí misma, es parte del Universo. Y en este «todo» que es el Cosmos, nada queda al margen de las leyes fijas e inamovibles de la Física: puede que no conozcamos todas las leyes universales pero, sean las que sean son inmutables, pudiendo ser algunas de las que conocemos, sólo casos particulares de otras mucho más amplias o generales. debido a que nuestros campos de observación y nuestras capacidades sensoriales, son muy limitados.

Así, existen límites o fronteras en el Universo que no pueden ser violadas o, si lo fueran, nuestra propia observación sería irreal.

LA VELOCIDAD DE LA LUZ
La primera de esas fronteras infranqueables de la Naturaleza, la Física y el Universo es la velocidad de la luz.

Según nos dice Einstein, ningún objeto material puede moverse a una velocidad superior a la de la luz (y ni siquiera alcanzarla).

Nos dicen que la masa de un objeto aumenta con la velocidad, lo que no es verdaderamente cierto, sino más bien que la energía para llevar a un objeto hasta acercarse a la velocidad de la luz, tiende a infinito, siendo este el motivo por el que ningún objeto puede alcanzar la velocidad de la luz. Cada vez que aumenta la velocidad de dicho objeto, se necesita más energía para acelerarlo más. y en el límite (cuando se acerca a la velocidad de la luz) es como si la masa de ese cuerpo (realmente, su inercia) se hubiera hecha infinita.

Todo esto se demuestra con fórmulas matemáticas, pero no vamos a entrar en ellas, porque su entendimiento no está al alcance de la mayoría de nosotros. 

Otra paradoja es que, un observador en reposo, percibiría a un objeto que se mueve a velocidad próxima a la de la luz, con una dimensión longitudinal en el sentido del movimiento, muy próxima a cero, y en el límite (a la velocidad de la luz) ese cuerpo carecería de longitud.

Es decir: un cuerpo sin dimensión, pero con masa infinita (paradojas de la física moderna).

Pero, ¿y si un cuerpo no solo alcanzase la velocidad de la luz, sino que la superase, aunque sólo fuese en un pequeño valor? ¿Qué pasaría?

Pues a ver. imaginemos que un objeto material se acerca a nosotros a una velocidad algo superior a la de la luz. Su «existencia» sólo la podemos predecir por su luz (propia o reflejada) o cualquiera otra manifestación electromagnética que la precede (a la misma velocidad de la luz). Pero si el cuerpo se nos acerca más rápido que la luz, no le puede preceder ningún tipo de información electromagnética, sino que más bien le sigue. Siendo así que nos impactaría sin la más mínima señal de su presencia. O sea, abríamos chocado (y de qué manera) con «nada».

Mucho más se podría hablar de las PARADOJAS que suceden en el límite de la velocidad de la luz, pero para el caso que nos ocupa, es suficiente. 

LA VIDA, Y LA EVOLUCIÓN CÓSMICA
El concepto de Entropía (desorden, y del aumento inexorable de la misma en el Universo, puede ser, según algunos científicos, la consecuencia de la aparición de la Vida y, por tanto quedaría aun más abierta la puerta (si cabe) a admitir la existencia de la misma en vastas regiones del Cosmos.

En efecto. Si el Universo tiende a aumentar su Entropía, está claro que la Vida contribuye muchísimo al aumento de ese desorden. Y no ya por ese sentido muy poco ecológico, en el que más de uno ya está pensando (que también), sino por el sólo hecho de la Vida en sí misma. La vida es un proceso bastante complejo (tal vez el más sofisticado que exista en la Naturaleza). Y, por lo mismo, debe ser el fenómeno (físico-químico) aumento de Entropía aporta al conjunto del Universo.

Entonces, desde este punto de vista, y puesto que el Universo tiende a esa «muerte térmica», oscura, fría y sin energía utilizable (un Universo congelado a cero grados Kelvin); parece consecuente la aparición de la Vida, al tiempo que se le puede dar un sentido a la misma (aunque este sea destructivo (desde nuestro punto de vista).

Habrá también quien diga que un simple «suspiro» de una estrella repercute infinitamente más al aumento de Entropía que todas las vidas del planeta Tierra (por ejemplo). Pero también es cierto que «un grano no hace granero, pero ayuda al compañero».        

PLANETAS EXTRASOLARES Y EXTRAGALÁCTICOS
Hace ya varias décadas que nos vienen llegando noticias de descubrimientos de planetas extrasolares. Es decir, planetas como Júpiter, Urano, o como la propia Tierra, que giran en torno a una estrella distinta de la nuestra (el Sol).

Fue precisamente el 6 de octubre de 1995, cuando un grupo de científicos suizo, capitaneado por Michel Mayor y Didier Queloz, cuando se anunció el descubrimiento del primero de ellos (51 Pegasi B, perteneciente a la estrella 51 Pegasi.

Desde entonces se cuentan ya por miles los planetas descubiertos fuera de nuestro Sistema Solar. E incluso, dicen que algunos de ellos son de tipo terrestre, y capaces de albergar Vida.

Pero muy recientemente, a finales de octubre pasado, nos sorprendieron con o que podría ser el descubrimiento del primer planeta extragaláctico. Es decir, un cuerpo planetario que gira alrededor de una estrella que no pertenece a la Vía Láctea, sino que está en otra galaxia distinta a la nuestra.

La noticia fue publicada por la revista Nature Astronomy y, según la misma, colaboraron en el descubrimiento el observatorio espacial XMM-Newton (de la Agencia espacial Europea) y el observatorio de rayos X Chandra (de la NASA), siendo eo metodo empleado el llamado del tránsito (variación en la luz recibida de una estrella, por el paso de un cuerpo oscuro por delante de ella).

Estaría ubicado en la Galaxia del Remolino (M51), situada a 28 millones de años luz de nosotros, y su estrella anfitriona (20 veces más grande que el Sol), orbita a su vez a otro objeto que podría ser una estrella de neutrones o un agujero negro.   

La órbita de este posible planeta extragaláctico, alrededor de su estrella, parece ser muy alargada. Por lo que se calcula que no se podrá observar de nuevo su paso hasta dentro de unos 70 años.

Con todo ello concretamos las inmensas posibilidades de Vida que pueden darse en el Universo, aunque ello contribuya, precisamente en aumentar el desorden cósmico: la Entropía del Universo.  

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