El pasado sábado el municipio de Benadalid acogió la VII edición de los reconocimientos ‘Benadalid en femenino, mujeres referentes’, una iniciativa enmarcada en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
‘Benadalid en femenino, mujeres referentes’ pretende devolver a las mujeres de ayer y de hoy del municipio el protagonismo y el valor que han tenido como figuras que juegan y han jugado un papel fundamental en la comunidad, que rompieron moldes, estereotipos y modelos tradicionales, y que demostraron y siguen demostrando con su ejemplo que mujeres y hombres son igual de útiles, necesarios e imprescindibles.
En la categoría “In memoriam” recibió el reconocimiento Francisca Fernández Carrillo, «Paca la de Vista Alegre”, que nace un 23 de febrero de 1932 en el municipio vecino de Jimera de Líbar. “Era una mujer inteligente y con interés por la cultura. Ella quería escribir bien todas las palabras, no quería errores ni faltas de ortografía. Escribir Yogurth de manera correcta era importante para ella y posiblemente esto haya inspirado a sus hijas y nietas a inclinarse también por la formación, el lenguaje correcto y el amor por las palabras. A Paca le gustaban los chascarrillos, los refranes, las canciones, las palabras y todo lo que tuviese que ver con la cultura y el saber. Recuerda su hijo Eulogio, que le gustaba ver los programas de televisión de preguntas sobre cultura general y que retenía todas las respuestas. Paca era una mujer con deseos de saber y aprender, una mujer inteligente que aprovechaba cada ocasión para disfrutar con el saber y las palabras.
En Benadalid había un joven, Alonso Vázquez Vera que junto con su hermano Juan Isidoro iba a Jimera para vender los productos que daba nuestra tierra, higos, almendras,… y allí ambos conocieron a sus mujeres y futuras madres de sus hijos. Tras unos años de noviazgo y muchas idas y vueltas a Jimera, Paca y Alonso se casan un 24 de septiembre de 1964. Se van a vivir a Vista Alegre, donde ya Frasquito Merino había montado el bar de Vista Alegre. Como ya estaba cansado, le traslada el negocio a la pareja recién casada.
A Paca le encantaban los niños, deseaba ser mamá y pese a los contratiempos y dificultades, llega a su vida primero Curro, un niño muy deseado y luego sus hijas Mari Asunción, Antonia Salud y el pequeño Eugenio, al que un despiste de su abuelo materno lo llevó a que en el registro civil lo inscribiesen como Eulogio. Paca siempre deseó tener su casa, su casa propia y aunque no la tuvo, convirtió Vista Alegre en el hogar de todos, de su familia, de benalizos y benalizas y de todos aquellos que hacían parada en la entrada de Benadalid.
Todo el que ha contribuido a reconstruir su historia, la define como una mujer trabajadora incansable, dulce y cariñosa, serena y conciliadora. Jamás hubo una discusión en su casa y su relación con Alonso fue sencilla puesto que Paca nunca supuso para el un problema, más bien fue la solución a las dificultades que pudiesen presentarse. Paca era una mujer de respeto, una mujer seria de valores sólidos, que puso en el centro de su vida el amor por sus hijos y el trabajo duro para sacarlos adelante.
Paca se marchó casi sin avisar, de manera discreta y sin ruido. Nadie se esperaba que fuera a fallecer un 19 de mayo de 1997. Dejó a su familia perpleja y desconsolada ya que siempre fue una mujer fuerte que no se había puesto mala nunca, con una salud de hierro, esas que caracterizan a las mujeres fuertes que no pueden permitirse pararse para sentirse y darse cuenta de que ellas también necesitan cuidarse y ser cuidadas. Su marido Alonso sintió mucho su pérdida, pensaba que Paca iba a ser eterna. Y eterna es, Paca es eterna en el corazón de lo mejor que hizo en su vida, traer al mundo y criar con amor a sus hijos Alonso, María Asunción, Antonia Salud y Eulogio, sus mejores proyectos, su verdadero hogar.
Benadalid pone en valor tu capacidad de amar y trabajar, tu esfuerzo por ser para los demás sin esperar recibir nada a cambio y te devuelve en forma de homenaje un poquito de todo aquello que diste a nuestro pueblo y a tu familia.”
También fue reconocida en la categoría ‘Mujer de hoy’ Josefa Montero Calvente, vecina del municipio de Benadalid, que nace en Benamaya en 1953. “Pasa su infancia en Benamaya, fue la última familia que permaneció en este despoblado del término municipal de Benadalid. Creció rodeada de su familia, su hermano, sus padres, sus abuelos maternos y su tío Francisco. Compartían una casa humilde con un solo cuarto pero con mucho amor y cuidados. Trabajaban la tierra, recolectaban lo que el terreno daba, cuidaban animales, hacían queso y pan, lavaban en el río y Josefa se entretenía entre sabores y saberes, como la costura que hacía su abuela y que ella observaba con ilusión e interés.
Cuando tenía 7 u 8 años, pasó unos meses en Benalauría en casa de la maestra Doña Carmen. La idea era que pudiese ir a la escuela y aprender a leer y a escribir lo básico. Josefa era y es una mujer inteligente, con ganas de aprender y vaya si le cundieron esos meses de escuela. Josefa es una gran lectora, una de las principales usuarias de la biblioteca de Benadalid, seguro que esas lecturas ensancharon su mente y su imaginación.
Cuando tenía unos 17 años la familia decide trasladarse a Benadalid ya que la abuela estaba bastante mayor y delicada y su padre pensó que era mejor estar en el pueblo. Aún así, no rompe el vínculo con Benamaya hasta muchos años después puesto que allí quedaron los animales, a los que había que seguir cuidando. Se casa con 30 años y pronto llega a su vida su mejor proyecto, el hombre de su vida, su mayor regalo, su hijo José Antonio.
Josefa hace extensible su capacidad de cuidar y querer a la comunidad de la que forma parte. Nos regala sus saberes, se implica en todas las actividades y servicios que se desarrollan, siempre agradecida, siempre con su cara de ilusión, nunca tibia ni indiferente.Quien la conoce y ha tenido la suerte de que forme parte de su vida, la define como una mujer buena, incapaz de hacer daño ni a nadie ni a nada. Una mujer inteligente, trabajadora, rápida y operativa, creativa, artista, un ser de luz limpia y alma noble. Una mujer íntegra y digna.
Josefa le da sentido absoluto a celebrar eventos como Benadalid en femenino. Es necesario pararnos y poner en valor el papel de mujeres como Josefa, que de manera invisible y sin apenas reconocimiento, han sido capaces de dar lo mejor de sí para hacer de este mundo un espacio más amable y habitable.”
Además del acto de reconocimiento, el proyecto ‘Benadalid en Femenino, mujeres referentes’ incluye la iniciativa de que por cada mujer que es homenajeada se planta un árbol en un lugar emblemático del pueblo. Cada árbol lleva una placa identificativa con un código QR a través del que vecinos y visitantes tienen la oportunidad de conocer la historia y la vida de cada mujer.