Será el miércoles 29 de enero, día que el santoral dedica a Constancio de Perugia, obispo y mártir, cuando el salón de actos de APYMER se apreste a un encuentro de trascendental importancia para el futuro de Ronda y su comarca. Lo de Constancio lo traigo a colación en reconocimiento a la tropa que lleva peleando por la implantación de estudios universitarios en Ronda desde hace tantos decenios, que siglos se me antojan, y de manera muy especial en el caso de don Manuel Ramírez.
APYMER parece regresar a su vocación como motor de dinamización social y económica. Y nos alegramos. El hecho de que sus directivos abran las puertas de su sede a un debate que podría marcar un antes y un después en el futuro de la comarca natural dice mucho y bueno de lo importante que es la vertebración social y el dar juego a todos los agentes que hacen ciudad.
La propuesta de establecer por estos pagos una extensión de la Universidad, largamente ansiada por vecinos y líderes locales, está cobrando fuerza gracias a esta convocatoria organizada por el PSOE local, encabezado por Francisco Cañestro, que retoma la bandera de los estudios universitarios como fuente de revitalización de una ciudad que desde hace mucho, tal vez demasiado, fue dejando pasar trenes y más trenes que resultaban fundamentales para el futuro de sus gentes.
Con la presencia de la alcaldesa de Osuna, doña Rosario Andújar, invitada para que cuente los entresijos y claves que se trae su municipio con la Universidad, el acto congregará a alcaldes de la comarca, concejales, exalcaldes de Ronda y representantes del movimiento vecinal, así como figuras del ámbito cultural y educativo, que tal vez deberían mostrarse más beligerantes y reivindicativos en menesteres de este tipo.
El encuentro, de marcado carácter institucional y social, no solo servirá para exponer las oportunidades y beneficios de un proyecto de esta envergadura, sino también para lanzar un claro desafío a las fuerzas políticas, en particular al Partido Popular, en tanto que titular de la alcaldía, y también a instituciones con gran peso y arraigo en Ronda, como la Fundación Unicaja Ronda y la Fundación Moctezuma, y sin que se nos pase lanzar un guante a la Maestranza para que se involucre en este asunto que tan bien y tanto casa con su hacer cultural y educativo.
«Es el momento de que estas entidades demuestren con hechos su compromiso con la ciudad, cumpliendo con la razón de ser para la que fueron creadas», ha señalado Cañestro con firmeza, abogando por un esfuerzo colectivo que trascienda las diferencias partidistas. Porque esto no va de egos ni banderas, tampoco de ideologías enfrentadas, ni de busca y captura de votos: esto va de la implantación de un programa de grados universitarios que, entre otras cosas, sirviera para afianzar la población al territorio: un bien colectivo que tendría una trascendencia inmensa en Ronda y localidades de su entorno.
Durante el acto, Rosario Andújar compartirá los detalles del modelo implantado en Osuna, que cuenta con facultades y escuelas especializadas en disciplinas como Enfermería, Turismo, Educación Infantil y Primaria, Derecho y Administración de Empresas, entre otras. Con un presupuesto anual de varios millones de euros —sabiamente gestionados para que no supongan carga en los vecinos de su ciudad— y un censo de hecho de no más de 18.000 habitantes, la Universidad de Osuna ha logrado atraer a cerca de 1.500 estudiantes en el último curso, consolidándose como todo un referente académico. La alcaldesa destacará, sin duda, cómo esta institución ha transformado no solo la economía local, sino también la percepción que los jóvenes tienen al saberse protagonistas de su futuro.
«Una universidad no es solo un lugar de formación académica, sino un catalizador para el desarrollo económico, cultural y social», afirmó Andújar en declaraciones previas al evento. Su relato promete despertar reflexiones sobre las posibilidades reales de replicar un éxito similar en Ronda. Que alguien nos muestre el camino, de eso se trata.
Entre los argumentos más destacados se señalará que una universidad podría ser el motor definitivo para fijar población en la comarca: ya se dijo: combatiendo la despoblación que afecta especialmente a las localidades rurales. Además, sin duda que se ha de destacar el impacto económico que tendría la llegada de estudiantes, profesorado y personal administrativo, que dinamizarían sectores como la vivienda, el comercio y la restauración. Se hablará también de la posibilidad de ofrecer formación especializada en áreas estratégicas como Turismo y Medio Ambiente, que encajan perfectamente con la identidad y los recursos de la comarca. Ronda, con su proyección internacional como destino turístico y su riqueza medioambiental, se perfila como un enclave único para acoger estas disciplinas.
Uno de los puntos centrales del debate debería ser la ubicación de la futura universidad. Las opciones sobre la mesa incluyen edificios históricos como el hospital viejo, el palacio del Jalifa o algunos de los palacetes del casco antiguo que se encuentran en vergonzoso estado de abandono. También habría que mencionar la posibilidad de retomar la venta del colegio El Castillo, una operación que de vuelta podría facilitar un emplazamiento idóneo en términos de espacio y funcionalidad. En este sentido, se subrayará que la elección de una ubicación bien planificada no solo resolvería las necesidades de la universidad, sino que también podría contribuir a la recuperación del patrimonio arquitectónico de la ciudad, revitalizando zonas emblemáticas que hoy languidecen.
Seguro que Cañestro, pertrechado de moderación y propuestas en clave constructiva, no perderá la oportunidad de enfatizar la necesidad de un consenso amplio para que el proyecto prospere. «Esto no es una cuestión de siglas políticas ni de colores, sino de responsabilidad con el futuro de Ronda», ha señalado el líder socialista, apelando directamente al Partido Popular para que se sume a la iniciativa sin reservas, sin reticencias… Además, servidor espera que se lance un llamamiento explícito a las fundaciones Unicaja Ronda y Moctezuma, a las que debería instarse a prestar apoyo financiero y logístico a un proyecto que beneficiaría a toda la comunidad de la que forman parte y a la cual sirven.
El acto tiene que concluir rezumando un canto de unidad; tanto es lo que nos jugamos. El proyecto, aún en una fase inicial, requerirá de un esfuerzo titánico para movilizar recursos, garantizar el respaldo institucional, sortear las «manos negras» —que haberlas, haylas— y convencer a los escépticos. Sin embargo, la contundencia de las intervenciones y el argumentario tan sólido de los ponentes, tengan la seguridad de que nos dejará claro que existe un deseo colectivo de avanzar. Para muchos, la extensión universitaria —el Campus de Ronda, vaya— no solo sería un logro plausible, sino también un símbolo de lo que puede conseguirse cuando una ciudad y su comarca trabajan juntas, más allá de las diferencias puntuales propias de cualquier sociedad.
En palabras de uno de los más que seguros y confiados asistentes, un veterano exalcalde de la ciudad: «Ronda tiene una oportunidad de oro para dar un paso adelante. Si no somos capaces de aprovecharla… ¿Cómo mirar a los ojos de nuestros jóvenes?». Unas palabras que resonarán como un martinete durante un debate que, más allá de ser un simple acto político, parece haber encendido la chispa de un sueño compartido. Ronda, una ciudad que ha sabido reinventarse a lo largo de los siglos, hasta que los años noventa le cortaron el vuelo, podría estar a las puertas de una nueva transformación, esta vez liderada por el compromiso del conocimiento y la educación.
El llamamiento al Partido Popular desde el PSOE de Cañestro no puede ser una simple formalidad. Cañestro debe dejar claro que esta propuesta no puede ni debe verse como un tema de partido, sino como una responsabilidad colectiva. Su discurso, tengo la seguridad plena, cargado de un tono conciliador pero tan leal como firme, dejará entrever que la clave del éxito radica en un consenso amplio que abarque tanto al gobierno municipal como a los actores privados y demás entidades supramunicipales. La Fundación Unicaja Ronda y la Fundación Moctezuma, tan vinculadas al desarrollo social y cultural de la ciudad, serán emplazadas públicamente a demostrar su compromiso con Ronda a través de un apoyo decidido y material al proyecto. En latín universitario: Facta non verba.
El papel de estas fundaciones será crucial para superar las barreras económicas que supone un proyecto de esta magnitud. Más allá de los recursos públicos que puedan aportarse desde la Junta de Andalucía o el Gobierno central, la implicación de las instituciones locales se antoja fundamental para garantizar la viabilidad de la iniciativa. Asimismo, se espera que el respaldo de la Universidad de Málaga, junto con su experiencia en la gestión de extensiones universitarias, sea otro pilar en este ambicioso plan. ¿Y la Maestranza? No tiene otra que dar un paso al frente, que por algo fue creada para la defensa del territorio por el Rey Nuestro Señor Don Felipe II.
La jornada terminará, o debería hacerlo, con la certeza de que algo importante ha comenzado. Aunque aún quede todo por hacer, el acto de este miércoles, 29 de enero, mártir y obispo Constancio, demostrará que Ronda tiene la capacidad, los recursos y, sobre todo, la voluntad de liderar un proyecto que podría cambiar el rumbo de una ciudad en verdad aislada como pocas. Lo que empezará como un debate político podría convertirse en el germen de un encuentro con la raíces de una ciudad que tanto espera de sus dirigentes y agentes sociales.