Cuando aparece dolor al caminar, correr o pasar muchas horas de pie, no siempre basta con mirar únicamente la zona que duele. En muchas ocasiones es necesario analizar cómo se mueve la persona, cómo distribuye las cargas y cómo responde el pie en cada paso.
Un estudio biomecánico de la pisada comienza con una entrevista clínica para conocer los síntomas, lesiones previas, tipo de trabajo, actividad física y calzado habitual. Después se realiza una exploración del pie y del miembro inferior, valorando movilidad, fuerza, alineación y función articular.
A continuación llega una de las partes más interesantes: observar qué ocurre realmente cuando la persona está de pie, camina o corre. Para ello pueden utilizarse plataformas de presiones, análisis de la marcha, grabación en vídeo y diferentes pruebas funcionales que permiten estudiar cómo se distribuyen las cargas y cómo trabaja el pie durante el movimiento.
Pero una gráfica o una huella por sí solas no dan un diagnóstico. Lo verdaderamente importante es relacionar esos datos con los síntomas y las necesidades de cada persona.
A partir de ahí se decide cuál es la mejor estrategia: ejercicio, cambios en las cargas, recomendaciones sobre calzado, tratamiento específico o, cuando está indicado, una plantilla personalizada.
En PROFISIUM entendemos el estudio biomecánico como una herramienta para comprender mejor el problema y tomar decisiones individualizadas, no simplemente como una prueba para “hacer unas plantillas”.