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viernes, febrero 13, 2026
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Historias del carnaval rondeño

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Año tras año, la ciudad de Ronda se adhiere a la celebración del carnaval. Si volvemos la mirada a la historia, comprobamos que han sido numerosos los actos y eventos organizados para esta fiesta.

Este momento, previo a la Cuaresma, semuestra propicio para destapar historias tabúes, asuntos prohibidos, temas pícaros o insidiosas críticas, siempre bajo el sutil velo de los alegres sonidos y de los estridentes colores de las máscaras.

Los vestigios históricos de esta fiesta están presentes sobre todo en la prensa, donde se recogen numerosas y variadas referencias.Durante el siglo XIX, fueron muy frecuentes los bailes de máscaras, en especial en la noche deldomingo de piñatas, un domingo que, a pesar de estar ya inserto en el periodo cuaresmal, despedía al carnaval. Así lo atestiguan las publicaciones presentes entre las páginas de los periódicos locales que se hacían eco de estos acontecimientos.

Uno de estos ejemplos lo extraemos del periódico El Rondeño que, en su edición del martes 19 de febrero de 1850, nos ofrece una visión bastante completa del desarrollo de la fiesta.La velada tuvo lugar el día 17, primer domingo de Cuaresma, puesto que el Miércoles de Ceniza fue ese año el 13 del mismo mes. Por tanto, queda claro que el carnaval se prolongaba más allá del Entierro de la Sardina:(…) se veían bullir numerosas y festivas máscaras de uno y otro sexo, cuyos trajes algunos raros, caprichosos otros, sencillos y elegantes y de buen gusto los más, retrataban el vivo entusiasmo del alma y la fuerza de la imaginación rondeña. (…) después de algunos vals, galops y rigodones, se procedió a la suerte de dos piñatas que habían preparadas.

La música festiva de las fiestas de carnaval se hacía patente en el Casino con estos bailes de máscaras. No solo en el domingo de piñatas, como hemos referenciado antes, sino durante los tres días de carnaval. En este marco y bajo los más variados disfraces, los rondeños de clase alta disfrutaban al son de escogidas piezas.

Sin embargo, aquelno erael único lugar donde se festejaba el carnaval, sino que también se contaba con el teatro o, incluso,con el ayuntamiento. Además, existían otras opciones de carácter privado que, de forma paralela, cumplían con los imperativos del calendario: el café Centralo el café Colón, entre otros, son ejemplos corroborados por periódicos comoLa Justicia, en febrero de 1893.

Al lado de la prensa, podemos reconstruir estos momentos de nuestra historia pasada gracias a la documentación y a los registros oficiales, donde aparecen, por ejemplo, permisos para la celebración de estos eventos. Es el caso del café La Unión que, regentado por José Guillén Cordón, estaba situado en la calle Espinel número 44. Este establecimiento, al igual que otros muchos, tenía abiertas sus puertas yaen el año 1897, como queda recogido en los legajos de Industria en nuestro Archivo Municipal.

La costumbre de estos bailes de máscaras se fue conservando y manteniendo, y se prolongó en el tiempo, no quedando ligada exclusivamente al carnaval. Por ejemplo, tenemos noticias de uno de ellos,celebrado el día 1 de enero de 1892 en el consistorio rondeño, segúnse publica en el periódico La Voluntad del Pueblo.Además, los hallamos, no solo sobrepasando los límites del carnaval, sino la centuria, ya que fueron muchos los que se celebraronentrado ya el siglo XX.En una noticia curiosa,encontrada en el periódico El Teléfono, correspondiente al 17 de febrero de 1901, se anunciaba que las entradas tenían un precio de una peseta y media para los caballeros, mientras que seofrecía la gratuidad para las señoras.

Los salones se decoraban con lujo, la música que amenizaba tenía un papel destacado y la concurrencia era máxima.

Así, con el paso de los años, se instituyó que una vez por semana, en el Casino de Ronda, tuvieran lugar estos exitosos eventos sociales.

Pero el carnaval ha trascendido el paso del tiempo y de las costumbres. En los años veinte del pasado siglo nos encontramos con Castelar, integrante de cuartetos, murgas, comparsas, además de gran letrista. Junto a este, una figura a destacar de los años treinta es Cristóbal León, otro famoso letrista rondeño que impulsó el carnaval, cultivando su vertiente popular y sacándolo a la calle. Llegó a ser presidente de una junta pro-carnaval, que surgió de ese empeño de un carnaval orientado al pueblo. De esta manera, junto a otros aficionados locales, entre los que sobresalen nombres como Olivares, Pepe León, Velasco, Jerónimo el Sillero o Cañamaque,los carnavales de nuestra ciudad se engalanaban con sus letras y su música.

Tal y como expuso su continuador, José María León Cordón,un gran letrista de nuestro carnaval, en la entrevista que el Colectivo Cultural Giner de los Ríos le hizo para la publicación Recuerdos de Ronda y sus gentes, (…) cuando en la calle se cruzaban dos comparsas, que cada una llevaba su abanderado, ponían las banderas en forma de aspa, se saludaban y allí cantaba cada uno lo mejor de su repertorio, para demostrarle a la otra que la suya era mejor. La gente les aplaudía a rabiar.

La Guerra Civil truncó la trayectoria carnavalera, aunque años más tarde, a principios de los ochenta, se reavivaría con fuerza, constituyéndose la Asociación de Amigos del Carnaval. Nombres como Horacio Fuentes, Pepe Buendía, Gonzalo Marín, Salvador Morales, José Serrano, Salvador Domínguez, José Luis Galindo, entre otros, resonarían dentro del marco de nuestro carnaval. Al lado, guitarristas, laudistas o bandurristas como Antonio González “Cuqui”, Salvador Navarro, Pepe Morales o los hermanos Terroba, fueron también responsables de enaltecer el carnaval de décadas pasadas en nuestra ciudad.

“Los bandoleros”, 1981

Promovieron agrupaciones como Los goyescos, Los marinos, Los bandoleroso Los profesores filarmónicos, incluso crearon dúos como Los pica piedras o el primer cuarteto que hubo en Ronda: Las tacañonas.Con excelentes vestuarios cada año, nos han hecho disfrutar de los sonidos, el color y la gracia de estas fiestas. Por esa razón, destacamos los homenajes que se han tributado a estas grandes figuras de nuestro carnaval. Uno de los más memorables fue la letra compuesta por Antonio Becerra,que el coro Gente del pueblo, organizado para los carnavalesde 1988 y bajo la dirección musical de Antonio González “Cuqui”, le dedicó a José María León:

Hay un artista en mi pueblo

la historia ya lo dirá

nació para la poesía

y vive para cantar,

saca un papel del bolsillo

y en menos que puedas ver

ya está escrito el estribillo

p´al tanguillo p´al cuplé.

En Ronda y su Serranía

tiene un nombre el carnaval

se llama José María

(…).

Coro “La gente de mi pueblo” 1988

De forma más destacada, las murgas han dibujado el paisaje carnavalero de Ronda, desde antes de la guerra, pero en los últimos tiempos, por la influencia del carnaval de Cádiz y la participación en concursos fuera de la localidad, nuestra nomenclatura específica se ha ido transformando y unificando con la de otros lugares de la geografía andaluza.

Así,las murgas rondeñastomaron el nombre de chirigotas, igual que los coros, que en Ronda siempre se les ha denominado estudiantinas. También bajo la denominación de caterva, se nombraba en nuestra ciudad a una agrupación que no era específicamente ni murga ni chirigota.

De cualquier manera, hay que apuntar que la organización de coros (o estudiantinas) en Ronda se ha llevado a cabo en pocas ocasiones, ya que coordinar un numeroso grupo de personas no profesionales del arte musical, es una tarea bastante compleja. De todos modos, recordamos agrupaciones de estas características como Gente del pueblo, de 1988 o, un año después,Los bucaneros del Guadalevín. En 1990 irrumpe en este panorama por vez primera una agrupación femenina con el nombre de Las pingüinasal borde de un ataque de nervios.

Más tarde, nuestro carnaval ha seguido avanzando gracias a la labor de personas como Juan Cruz, Rafael Corcho, Daniel Mateos, Antonio Valle, Raúl Mateos, Alberto Navarro, Berrocal, Jesús Flores, Ramírez o José Manuel Rincón, entre otros muchos.

“Los baturros” 1987

De igual manera, se han organizado agrupaciones en el ámbito infantil. De 1984 es la banda de cantores del colegio Giner de los Ríos, bajo la dirección del saxofonista Antonio Martínez. Faustino Peralta también puso en marcha varios grupos carnavaleros en el colegio Juan de la Rosa como Los silleros, Los betuneros o Los barquilleros. En 1986 se creó en el colegio La Inmaculada una murga infantil femenina llamada Las floristas y un cuarteto infantil con el nombre de No necesitamos nombre. En 1988, Isabel Martín, en el ya desaparecido colegio mixto San Francisco, dirigió una comparsa llamada Los huerfanitos compadres, cuyo repertorio también fue compuesto por ella:

(…)

Tu puente parte y junta a toda tu gente,

con gracia pintoresca tu Serranía.

A todos los que vienen tú los encanta,

algo tendrás de bruja cuando te cantan.

Todos te adoran

todos te quieren

y te dice la gente:

¡RONDA,

qué grande eres!

La antorcha carnavalera la han mantenido comparsas infantiles que,con la guitarra de Sandra y Desireé Morillas y con títulos como A las buenas y a las malas (2009 y 2011) oIllo, Illo ten cuidao (2010), se hicieron un hueco en nuestro carnaval, ocupando ya unas páginas de la historia del mismo.

A día de hoy, estos sones siguen resonando con fuerza en nuestro teatro, así como en las calles y plazas. El carnaval moviliza a artistas para que con sus obras lo plasmen,estimula a pregoneros para que con su voz lo anuncien, y congrega a asociaciones, amigos y rondeños para que lo vivan en su cabalgata.