TEXTO: JAVIER ALBA MORENO
Queridos amigos:
En estos momentos de dolor, recibid el sentido agradecimiento de mis hermanos y el mío propio, por acompañarnos en este, no último adiós, sino en este hasta luego, al cuerpo de mi hermano Antonio, del que en la fe creemos, será resucitado el día de la Resurrección.
Agradecimiento a todos los familiares y amigos, que habéis estado tan pendientes e interesados por su salud, unidos en la oración. Quiero que
sepáis que nos habéis ayudado mucho en este tramo del camino.
Agradecimiento a todo el personal del Hospital de la Serranía de Ronda, por su profesionalidad, esmero y mejor trato.
Agradecimiento a sus cuidadoras, Pilar, Carmen, Antonia, Silvia y Darío, por su amor y entrega para hacerle su día a día más cómodo.
Su partida, deja en el corazón de los que lo hemos conocido y lo hemos querido, un dolor profundo pero esperanzado. Su modo de ser, fue para mis hermanos y para mí, una caricia de Dios.
Mantuvo a toda mi familia unida y nos bendijo con una inocencia que, aunque el mundo a veces se niegue a reconocer, fue y es una bendición de Dios.
Mi querido hermano, descansa ahora de todo sufrimiento. Se ha encontrado con nuestros queridos padres, y vela, en diverso modo pero con idénticas maneras, por todos nosotros.
Querido Gordi, que Dios te haya concedido el descanso eterno. Intercede por nosotros, para que nosotros con nuestras obras podamos devolverte, desde este mundo, parte de las gracias con las que Dios, mediante tu vida y
tu presencia, nos bendijo.
Javier Alba Moreno