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miércoles, agosto 19, 2026
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Mirarse en el espejo de Ceuta

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(I)

Empecemos por el epílogo: un muchacho subsahariano: viene de más allá del Níger: del Sahel: de esa tierra seca y enorme donde Europa empieza a parecer una palabra inventada por alguien que nunca pasó hambre: ha cruzado caminos, fronteras, controles, polvo, miedo: y al final llega a Castillejos: delante tiene el Tarajal: delante tiene Ceuta: Europa: eso cree él: Europa ahí mismo: tan cerca que casi parece una broma: compra entonces un flotador hinchable: un patito amarillo: ridículo: infantil: una de esas mierdas de plástico que nosotros compramos para que los niños jueguen media hora en una piscina: se lo mete alrededor del cuerpo: mira hacia Ceuta: entra en el agua: empieza a nadar: y el mar hace lo demás: un golpe: una corriente: el cansancio: el patito se le escapa: amarillo: absurdo: flotando todavía: y él se hunde: abajo: despacio: hasta el fondo que separa Castillejos del Tarajal: allí estará ahora: entre las algas: entre las piedras: pasto de los pulpos: sin nombre: sin pasaporte: sin Europa: mientras arriba, seguramente, ese puto patito amarillo continúa flotando: ésa es la fotografía: el hombre abajo: el juguete arriba.

: Ceuta: al final la fotografía está ahí y no necesita que venga ningún experto a explicárnosla: unas concertinas: unas boyas: unos hombres uniformados: unas tanquetas: unos chavales empapados: otros que no llegaron: que se quedaron abajo: en el agua: muertos: y a este lado otros pobres mirando con miedo a los pobres que vienen del otro lado: eso es: pobres mirando a pobres: pobres teniendo miedo de pobres: pobres cabreados con pobres: y mucho más lejos, donde no llega el olor, donde no llega el miedo, donde no llega el agua salada ni llega una madre preguntando dónde coño va a dormir su hijo esta noche, una colección de señores bien comidos hablando de flujos migratorios, soberanía, cooperación, solidaridad, Europa, seguridad, derechos humanos, invasión y toda esa mierda de palabras que hemos inventado para no llamar a las cosas por su nombre: porque lo que hay allí son pobres: pobres de un lado y pobres del otro: y un sistema entero empeñado en conseguir que unos crean que los culpables son los otros.

(II)

Porque ésa es la gran jugada: ésa: no hace falta buscar más: conseguir que un hombre de Ceuta que cobra mil doscientos euros, que debe la hipoteca, que tiene una tienda que apenas da para vivir, que espera dos semanas para que lo vea un especialista, que lleva treinta años levantándose a las siete de la mañana y que no tiene más patrimonio que un piso, un coche viejo y cuatro recibos encima de la mesa mire al muchacho que acaba de salir del agua y piense: éste viene a quitarme lo mío: qué mío: ésa es la puta pregunta: qué mío: la hipoteca: el sueldo miserable: la lista de espera: la escuela pública: la pensión de mañana si queda algo: eso es lo que tiene que defender: y enfrente está el otro: el que no tiene ni eso: ni casa: ni hipoteca: ni médico: ni papeles: ni trabajo: ni cama: ni siquiera una puta camiseta seca: uno ha venido nadando: el otro lleva treinta años nadando sin moverse del sitio: y entonces los colocan cara a cara: magnífico: perfecto: ahora que empiece la pelea.

Y empieza: claro que empieza: porque cuando hay poco y cada vez hay menos la gente se pelea por lo poco: ésa es una cosa que los ricos conocen de maravilla: hay que dejar pocas migajas: las justas: ni tantas como para que los pobres vivan tranquilos ni tan pocas como para que terminen mirando hacia arriba: las justas para que se maten por ellas: una ayuda: una vivienda: una cita médica: una plaza de colegio: un trabajo de mierda: cuatrocientos euros: quinientos: una habitación: un colchón: que se peleen: que uno diga que el otro tiene más ayudas: que el otro diga que aquí tampoco le dan nada: que uno grite moro: que otro grite racista: que se insulten: que se empujen: que llegue la policía: que llegue la cámara: que llegue el político: perfecto: la maquinaria funciona: mientras abajo se parten la cara, arriba no falta un plato en la mesa.

Porque el capitalismo salvaje tiene esa inteligencia de hijo de puta: no necesita pegarte él: hace que te pegue otro como tú: el parado contra el inmigrante: el trabajador que gana poco contra el trabajador que acepta todavía menos: el pensionista contra el joven: el autónomo contra el funcionario: el español contra el marroquí: el blanco contra el negro: el que tiene poco contra el que no tiene absolutamente nada: y mientras tanto el fondo de inversión compra el bloque entero donde ambos pagan alquiler: eso es: ahí está el truco: dos familias discutiendo por un piso de sesenta metros mientras alguien posee doscientos pisos y no conoce ni la calle donde están: un hombre insultando a otro por una ayuda de quinientos euros mientras alguien mueve cincuenta millones de un país a otro para pagar menos impuestos: un pobre defendiendo una frontera con una rabia de cojones mientras el dinero la cruza cada segundo sin enseñar un solo papel.

(III)

Porque para el dinero no hay Ceuta: hay que repetirlo: para el dinero no existe Ceuta: no existen las concertinas: no existen las boyas: no existe la Guardia Civil: no existe la patera: no existe la devolución en caliente: no existe el ahogamiento: el dinero no se ahoga: nunca: el dinero llega seco: limpio: perfumado: con abogado: con asesor fiscal: con una sonrisa en la puerta del banco: el dinero entra: sale: vuelve a entrar: cambia de país: compra una casa: compra diez: compra una empresa: compra un periódico si hace falta: pero un hombre pobre no: al hombre pobre le preguntamos quién es: qué quiere: dónde nació: por qué viene: cuánto tiempo piensa quedarse: y mientras responde le ponemos delante una valla.

Y nosotros: las clases medias: las ilustradas: los que hemos estudiado: los que sabemos quién es Camus: los que sabemos decir xenofobia sin atragantarnos: los profesores: los periodistas: los funcionarios: los abogados: los médicos: los que escribimos artículos sobre los pobres sin ser pobres: tampoco salgamos corriendo ahora: nosotros vivimos bastante bien: algunos muy bien: algunos de puta madre: vemos Ceuta en una pantalla grande: decimos qué barbaridad: qué horror: esto no puede seguir así: pedimos otra cerveza: discutimos veinte minutos: uno es muy solidario: otro muy patriota: otro muy europeo: otro muy de izquierdas: otro muy de derechas: pagamos: nos vamos: dormimos: y al día siguiente, si no sale otra cosa peor, hasta se nos ha olvidado: ése es también nuestro privilegio: poder olvidar: el vecino de Ceuta no puede apagar Ceuta: el muchacho que duerme detrás de una tapia tampoco: ellos no ven la película: ellos están dentro de la puta película.

Y los ricos de verdad ni eso: los ricos de verdad no discuten sobre inmigración: qué coño van a discutir: ellos no tienen inmigrantes: tienen empleados: tienen jardinero: tienen mujer que limpia: tienen hombre que poda: tienen repartidor: tienen camarero: tienen cocinero: tienen una señora que cuida al padre viejo mientras ellos se van de vacaciones: al rico el inmigrante le viene estupendamente mientras llegue a las ocho, trabaje doce horas, cobre una mierda y después se vuelva a su barrio: ahí no hay invasión: ahí hay mano de obra: la invasión empieza cuando ese mismo hombre quiere una casa: una escuela: un médico: vivir: entonces ya molesta: pero tampoco molesta en el barrio del rico: faltaría más: molesta en el barrio del pobre: siempre acaba allí: los beneficios suben: los problemas bajan: eso sí que no falla nunca.

Y por eso me toca particularmente los cojones esa facilidad del ilustrado bien instalado para llamar fascista al vecino de Ceuta que dice que tiene miedo: vaya usted allí: coño: vaya usted: lleve a sus hijos: abra allí la tienda: viva allí un año: espere allí en urgencias: pague allí el alquiler: vea cómo una situación que usted contempla desde el sofá le entra de pronto por la puerta de su casa: y luego hablamos de solidaridad: porque yo no quiero que ese hombre odie al inmigrante: precisamente por eso quiero que deje de mirar al inmigrante y mire de una puta vez hacia arriba: porque el inmigrante no le ha robado nada: bastante tiene: bastante tiene con haberse echado al agua: bastante tiene con haber visto quizás a otro dejar de nadar: bastante tiene con haber llegado a una tierra que imaginaba como el paraíso y encontrarse una alambrada, policías y otro pobre mirándolo como si fuera culpable de algo.

(IV)

Dos pobres: eso es todo: dos putos pobres frente a frente: uno tiene miedo de perder lo poco que consiguió: el otro viene porque no consiguió nada: y en medio una raya pintada por la Historia y vigilada por hombres armados: y entonces aparecen Sánchez, Abascal, Vivas, Marruecos, Bruselas, ministros, consejeros, asesores, tertulianos, periodistas: todos: cada uno con su explicación: cada uno con su cálculo: cada uno con su pequeña guerra: porque también arriba se pelean: sí: pero se pelean de otra manera: ellos no se pelean por una cama: ni por un alquiler: ni por quinientos euros: ellos se pelean por votos: por poder: por el relato: por ver quién consigue convertir mejor el miedo en una papeleta.

Sánchez: reuniones: videoconferencias: Marruecos: Bruselas: coordinación: responsabilidad: humanidad: seguridad: vacaciones: La Mareta: todo cabe: porque hay que gobernar: hay que conservar a Marruecos: hay que conservar Europa: hay que conservar la izquierda: hay que conservar el centro: hay que controlar la frontera: hay que parecer humano: hay que parecer firme: hay que conseguir, sobre todo, que todo esto no reviente electoralmente: y no digo siquiera que sea fácil: seguramente no lo es: pero hay una fotografía que resulta demasiado cabrona: mientras unos nadan y otros tienen miedo, los que gobiernan siempre tienen un sitio donde dormir: siempre: esa noche y la siguiente.

Y Abascal enfrente: otra música: más tambor: más bandera: más frontera: más ejército: más invasión: más España: más expulsión: porque Abascal necesita exactamente lo contrario: si Sánchez necesita que parezca que controla Ceuta, Abascal necesita que Ceuta parezca fuera de control: así de sencillo: uno pierde con el caos: el otro gana con el caos: uno administra el problema: el otro administra el miedo: y no hace falta decir que uno sea bueno y el otro malo: no: sería demasiado infantil: cada uno juega su partida: cada uno tiene su cálculo: cada uno sabe qué fotografía le conviene: lo único seguro es que ninguno es el muchacho que acaba de salir del agua ni el tendero que está bajando la persiana.

Y después ya podrán estar en La Mareta, en Madrid, en una finca, en un despacho, en una playa, en una videoconferencia o cazando osos polares si les sale de los cojones: me da igual: porque el privilegio verdadero no consiste siquiera en dónde están: consiste en que pueden marcharse: pueden salir de la fotografía: pueden apagar el teléfono: pueden dormir detrás de una verja que sí protege: pueden cerrar la puerta: el pobre de Ceuta no: el inmigrante tampoco: uno porque vive allí: el otro porque acaba de llegar y ya no sabe ni dónde coño está: ésa es la diferencia: los que mandan pueden abandonar el escenario: los que sufren tienen que quedarse recogiendo las sillas.

Y Marruecos: claro: Marruecos siempre ahí: abre: cierra: aprieta: afloja: deja pasar: vuelve a contener: hoy amigo: mañana problema: pasado socio estratégico: una dictadura cuando queremos dar una lección de democracia y un socio magnífico cuando necesitamos que haga de portero de Europa: que pare al pobre: que lo retenga: que consiga que el hambre se quede allí: porque ésa es la gran obsesión de Occidente: no acabar con el hambre: que el hambre no llegue: que se quede donde está: lejos: muy lejos: podemos verla por televisión: podemos hacer una colecta: podemos mandar cinco euros: lo que no queremos es que toque el timbre.

(V)

Y ahí está Maastricht: Schengen: Europa: mercados: libertad de circulación: capitales: mercancías: servicios: inversiones: empresarios: turistas: dinero: dinero: dinero: siempre dinero: hemos globalizado todo menos el derecho del pobre a buscarse la vida: una camiseta puede viajar diez mil kilómetros: un móvil puede recorrer medio planeta: un fondo puede comprar viviendas en seis países: un rico puede desayunar en Madrid y cenar en Marrakech: pero que no se mueva el pobre: al pobre lo queremos en su sitio: quédate ahí: pasa hambre ahí: trabaja por una mierda ahí: fabrica barato ahí: cultiva barato ahí: muérete si hace falta ahí: pero no vengas: hemos internacionalizado el capital y queremos nacionalizar la miseria.

Eso es Ceuta: no negros contra blancos: no marroquíes contra españoles: no invasores contra patriotas: ése es el cuento: ésa es la pantalla: detrás hay algo mucho más viejo y mucho más sucio: pobres contra pobres: uno viene nadando: el otro lleva toda la vida nadando: uno se juega el pellejo en el mar: el otro se juega el alquiler, el negocio, la pensión, el colegio de sus hijos y esa pequeña tranquilidad que consiguió después de treinta años trabajando: y los colocan juntos: cerca: muy cerca: que se huelan: que se teman: que se odien si puede ser: que uno grite: que el otro responda: que llegue una cámara: que llegue un político: que llegue otro: que empiece la función.

Y arriba sigue pasando el dinero: entra: sale: vuelve: compra: vende: especula: se esconde: reaparece: sin papeles: sin cupo: sin patrullera: sin tanqueta: sin patera: sin concertina: sin nadar: sin ahogarse.

Y nosotros mirando a los pobres partirse la cara por las migajas.

Eso es.

Esa es exactamente la puta fotografía de un patito a la deriva entre Castillejos y el Tarajal.