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lunes, abril 6, 2026
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El Papa recordó a Grazalema mientras se mantiene la atención a los vecinos evacuados en Ronda

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La situación vivida en Grazalema a raíz del temporal tuvo una proyección internacional con la mención del Papa León XIV durante el rezo del Ángelus celebrado el domingo desde la Plaza de San Pedro. El Pontífice recordó a los vecinos del municipio gaditano, que habían sido evacuados en su totalidad en los días previos debido a las intensas lluvias, y realizó un llamamiento a la solidaridad con las personas afectadas.

La evacuación de Grazalema obligó al traslado de toda su población, que fue acogida principalmente en la ciudad de Ronda. Durante la jornada se celebró una Eucaristía en el Pabellón Deportivo El Fuerte, presidida por el párroco de Grazalema, Luis Carlos Vilches, y concelebrada por sacerdotes de Ronda y de la Serranía. La celebración contó con la colaboración de colectivos parroquiales, hermandades, asociaciones religiosas y el coro parroquial, en respuesta a la petición de muchos vecinos desplazados de contar con un espacio de acompañamiento.

A lo largo del día se mantuvo la actividad asistencial en el polideportivo El Fuerte, que funcionó como centro de coordinación para la atención a los evacuados. Los vecinos fueron atendidos por voluntarios y fuerzas de seguridad, con apoyo psicológico y servicios de manutención. No obstante, todos los afectados fueron reubicados en hoteles, apartamentos turísticos y otros alojamientos del entorno, sin que ninguna persona pasara la noche en estas instalaciones.

La incertidumbre continuó presente entre los vecinos evacuados, a la espera de conocer cuándo podrían regresar a sus viviendas, en función de los informes técnicos sobre el estado del terreno tras las lluvias acumuladas.

En paralelo, la Junta de Andalucía mantuvo activo el seguimiento del temporal en la Serranía de Ronda. La delegada del Gobierno andaluz en Málaga visitó varios municipios afectados y el Puesto de Mando Avanzado instalado en Ronda. En Montejaque se mantuvo la vigilancia permanente de la presa, mientras que en Benaoján continuaron los trabajos técnicos para analizar el subsuelo ante una situación similar a la registrada en Grazalema.

La preocupación por las consecuencias del temporal se extendió a otros puntos de Andalucía, como Jerez de la Frontera, donde se produjeron diversas muestras de solidaridad con los afectados por las inundaciones del río Guadalete.

Las borrascas dejan 323 litros en Alpandeire

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En los 5 primeros días del mes de febrero el municipio de Alpandeire, en el Valle del Genal, ha registrado 323 litros por metro cuadrado tras el paso de las últimas borrascas, lo que lo convierte en el pueblo de la provincia de Málaga que ha recibido más precipitaciones en estas jornadas.

Así lo ha explicado Gaspar Mena, responsable de la estación meteorológica de Alpandeire, que también ha apuntado que en enero han caído sobre la localidad 443 litros. Con ello, en lo que llevamos de año hidrológico, que comenzó en octubre, el municipio ha registrado más de 1.200 litros por metro cuadrado. Este dato toma mayor relevancia si tenemos en cuenta que la pluviometría media anual de Alpandeire se sitúa entre 800 y 1.000 litros.

Las fuertes lluvias han hecho que ‘reviente’ el Pozancón, un pozo natural de gran profundidad y unos veinte metros de diámetro que se ubica en los límites del casco urbano de Alpandeire, junto a las últimas casas de la parte baja del pueblo, del que brota una ingente cantidad de agua. Gaspar Mena ha indicado que en el subsuelo de Alpandeire debe haber un inmenso caudal, sea en forma de lago o de río subterráneo que en épocas de lluvias arroja a la superficie el agua que ya no pueden canalizar las galerías calizas. En este sentido, desde épocas remotas los zahoríes coincidían en que existían todos los indicios para afirmar que bajo la tierra y las rocas sobre las que se asienta la localidad hay una enorme acumulación de agua.

Todo apunta a que el impresionante caudal que arroja el Pozancón proviene de la Sierra de Jarastepar, una enorme mole de roca caliza de 1.427 metros de altitud situada al norte de Alpandeire. En esta montaña debe existir un amplio y complejo sistema de grutas y simas interconectadas entre sí que serían las que encauzarían el agua hasta el Pozancón. De esta manera, se puede deducir que bajo este monumento natural hay un lago de enormes dimensiones y que, en un nivel inferior a este último, discurre un río subterráneo conectado mediante sifones al lago, lo que provoca que cuando sube el nivel de las aguas del río estas lleguen con mucha presión hasta el lago superior que, incapaz de soportar tal caudal, eyecta las aguas con muchísima fuerza hasta el Pozancón, y este hacia el exterior.

Cuando llueve con intensidad como en estos días el Pozancón se convierte en un volcán de agua, expulsando miles de litros por segundo. Además, en las inmediaciones de este lugar existen otros nacimientos, como por ejemplo las Alfaguaras, situadas a unos 200 metros de distancia del Pozancón. Dentro del casco urbano del municipio, en las mismas calles de Alpandeire, también está brotando agua del suelo en las Hediondas, las Alfaguarillas del Mudo o las Alfaguaras de la Casa Grande. Cabe mencionar también que a un kilómetro escaso del Pozancón se encuentra otro paraje espectacular, el Chorrerón, un impresionante salto de agua que se alimenta de los abundantes caudales expulsados por el Pozancón y las Alfaguaras.

Por otra parte, desde el Ayuntamiento de Alpandeire se ha informado de que, pese a las intensas lluvias, no se han registrado incidencias de gravedad más allá del corte de caminos públicos del término municipal por desprendimientos. En este sentido, desde el Consistorio se ha actuado con celeridad contando con maquinaria pesada para despejar estos caminos y facilitar el acceso a las propiedades de los vecinos en el entorno, sobre todo con el objetivo de que puedan alimentar a los animales y comprobar el estado de las fincas.

Según ha subrayado Mª Dolores Bullón, alcaldesa de Alpandeire, el pasado martes el Ayuntamiento activó el Plan de Emergencia Municipal, que se mantendrá hasta que mejore la situación meteorológica. En este marco, el Consistorio cuenta con dispositivos que están permitiendo una comunicación constante, fluida y efectiva con Protección Civil con el objetivo de agilizar la realización de actuaciones de emergencia en caso de que fuera necesario.

La delegada de la Junta en Málaga visita la Serranía de Ronda y el Puesto de Mando Avanzado de Ronda

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La delegada de la Junta de Andalucía en Málaga, Patricia Navarro, ha visitado distintos municipios de la Serranía de Ronda afectados por el temporal, así como el Puesto de Mando Avanzado instalado en la ciudad de Ronda para coordinar la respuesta de los servicios de emergencia.

Durante la jornada, la delegada se desplazó hasta Montejaque, donde mantuvo contacto con vecinos y responsables municipales para informar sobre la situación de la presa, que permanece bajo vigilancia permanente. Desde la Junta se insiste en la importancia de seguir las indicaciones de los equipos técnicos y de emergencia, que continúan evaluando de forma constante la evolución del episodio meteorológico y sus posibles efectos.

La visita incluyó también el seguimiento del operativo desplegado en el municipio de Benaoján, donde se llevó a cabo el desalojo preventivo de la Estación de Benaoján. La evacuación afectó a unos 180 vecinos y se desarrolló sin incidencias, dentro de un dispositivo coordinado entre administraciones y cuerpos de seguridad.

Desde la Junta de Andalucía se mantiene el contacto con los ayuntamientos de la comarca y con los responsables técnicos para supervisar la situación en infraestructuras sensibles, especialmente en zonas donde el temporal ha generado mayor acumulación de agua o riesgo para la población.

El presidente de la Diputación visita la Serranía de Ronda para evaluar los daños del temporal en carreteras y municipios

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El presidente de la Diputación de Málaga ha visitado este viernes varios municipios de la Serranía de Ronda afectados por el temporal de lluvia y viento provocado por la borrasca Leonardo, con el objetivo de evaluar sobre el terreno los daños ocasionados y coordinar las actuaciones más urgentes para restablecer la normalidad.

Durante la mañana, el recorrido incluyó las localidades de Jimera de Líbar, Cortes de la Frontera, Benalauría y Cartajima, mientras que por la tarde se desplazó a Gaucín y al núcleo poblacional de El Secadero, en el municipio de Casares, que llegó a quedar incomunicado por carretera como consecuencia del temporal.

La visita se produce en un contexto de especial complejidad, con una treintena de carreteras provinciales afectadas en distintos puntos de la provincia, ocho de ellas en la Serranía de Ronda, algunas todavía cortadas al tráfico por desprendimientos, deslizamientos de tierra, caída de árboles y daños en la plataforma.

En este sentido, los servicios de conservación de carreteras de la Diputación trabajan desde el inicio del temporal en la retirada de obstáculos y la reparación de los daños para garantizar la seguridad vial. En el caso de El Secadero, efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos lograron reabrir esta mañana el acceso por carretera tras varias horas de incomunicación.

El temporal ha provocado además un importante despliegue de los servicios de emergencia. El Consorcio Provincial de Bomberos ha realizado desde el martes un total de 120 intervenciones en toda la provincia, siendo Ronda el municipio con mayor número de actuaciones, principalmente por derrumbes, inundaciones, problemas eléctricos y retirada de elementos peligrosos.

El desalojo preventivo de Grazalema marca la jornada del temporal y Ronda acoge a unas 700 personas evacuadas

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La jornada de ayer estuvo marcada por una de las decisiones más relevantes del episodio de lluvias provocado por la borrasca Leonardo: el desalojo preventivo y escalonado del municipio gaditano de Grazalema, que afectó al conjunto de su población, unas 1.600 personas. La medida se adoptó ante el riesgo asociado a la saturación del acuífero sobre el que se asienta la localidad, tras varios días de precipitaciones de intensidad excepcional.

Ronda se convirtió en el principal punto de acogida de los vecinos evacuados. A lo largo de la tarde y la noche, la ciudad recibió en torno a 700 personas, que fueron atendidas en distintos recursos habilitados de forma urgente. El pabellón polideportivo El Fuerte, el Centro de Mayores y varios hoteles y apartamentos turísticos acogieron a los afectados, con especial atención a personas mayores y colectivos vulnerables.

En torno a 250 personas fueron recepcionadas inicialmente en la ciudad del Tajo, mientras que el resto optó por trasladarse a segundas residencias o domicilios de familiares y amigos. El sector hotelero y de apartamentos turísticos de Ronda puso a disposición alrededor de 400 plazas, que permitieron descongestionar los espacios públicos habilitados para la emergencia.

El desalojo de Grazalema se realizó de manera ordenada y por zonas, con apoyo de autobuses y recursos sanitarios para facilitar el traslado de personas dependientes. La operación se desarrolló sin incidencias destacables, dentro de un dispositivo coordinado entre administraciones y cuerpos de emergencia.

La medida tuvo un carácter estrictamente preventivo, motivado por la situación del subsuelo en un terreno kárstico, donde la acumulación de agua puede generar movimientos imprevisibles. Durante la noche no fue necesario ampliar de forma significativa los desalojos más allá de casos puntuales.

Paralelamente, el temporal continuó dejando numerosas incidencias en Ronda, donde el Consorcio Provincial de Bomberos intervino en una decena de servicios relacionados con desprendimientos, inundaciones puntuales y caídas de árboles, tanto en el casco urbano como en carreteras del término municipal. Ninguna de estas actuaciones tuvo consecuencias personales.

La jornada se cerró con la suspensión de la actividad lectiva en las comarcas de Ronda y Grazalema, una medida que se mantiene mientras se evalúa la evolución del episodio y el estado de las infraestructuras y accesos.

Faraján celebrará su Carnaval el próximo 21 de febrero

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El Ayuntamiento de Faraján se encuentra organizando su Carnaval 2026, festejo que se desarrollará en la localidad durante la jornada del 21 de febrero.

Según se ha informado desde el Consistorio, la fiesta de Carnaval comenzará a las 5 de la tarde en la Plaza de Andalucía con la actuación en directo de un grupo musical y, a partir de las 10 de la noche, un dj tomará el relevo animando la celebración hasta la madrugada. Además, se habilitará servicio de barra y se organizará un concurso de Carnaval en el que se otorgarán tres premios dotados con diferentes cuantías económicas a las personas o grupos que porten los disfraces más originales.

El Carnaval es una fiesta popular arraigada y con mucha tradición en Faraján en la que es habitual que los ciudadanos participen activamente ataviados con elaborados atuendos. Además, farajeños y farajeñas que normalmente viven fuera del municipio suelen regresar a su pueblo para participar en los diferentes festejos e iniciativas que se desarrollan a lo largo del año, por lo que estas fechas se convierten en días señalados para numerosos vecinos, que se reencuentran con familiares y amigos.

Más que un ejemplo

En Andalucía llevamos días bajo un carrusel de borrascas que no da tregua: y cuando el cuerpo ya iba acostumbrándose a vivir con la ropa húmeda, con el barro en los bajos del coche y con la sensación de que el cielo tiene una llave abierta que nadie sabe cerrar, llegó el tal Leonardo y nos colocó delante la verdad que tantas veces olvidamos: la lluvia nunca es una metáfora: es una fuerza física implacable: y cuando se junta con suelos saturados, cauces llenos y laderas frágiles, la naturaleza deja de ser paisaje y se convierte en examen. En la Serranía de Ronda y en la Sierra de Grazalema el examen ha sido especialmente duro: avisos máximos: carreteras cortadas: desalojos preventivos: viviendas anegadas: desprendimientos donde menos se esperaban: y esa mezcla de temor y cansancio que se mete en las casas incluso cuando el agua no entra: y es así como un ruido desconocido y atávico que llega desde lo más profundo de la tierra acaba desencadenando la incertidumbre del “a ver si aguanta, a ver si aguanta”. La leyenda, los mitos y los cuentos de galerías subterráneas infinitas acabaron haciéndose dogma.

Y, sin embargo, hay algo que conviene decir con calma, sin triunfalismos y sin propaganda: porque con la borrasca Leonardo se ha demostrado que la coordinación institucional no es un eslogan: es un dique: y no hablo de un dique de hormigón armado, sino de un dique hecho de decisiones oportunas, de comunicaciones claras, de servicios activados a tiempo, de mandos que se hablan sin recelos, que huyen del protagonismo y se entienden, de gente que sabe qué hacer y dónde estar cuando el agua aprieta. Cuando se escucha, con la garganta encogida, que un cúmulo de catástrofes pudo haber sido una tragedia, no se está haciendo literatura: se está describiendo una realidad que siempre estuvo a nuestros pies sin que pudiéramos verla: la diferencia entre el susto y el duelo suele depender de minutos: y los minutos, en emergencias, sólo los da una buena organización.

Y en esa organización: hay que decirlo con todas las letras: el buen funcionamiento y el nivel de coordinación tan alto de la Junta de Andalucía en el despliegue de medios y en la toma de decisiones han sido decisivos. No es una frase de cortesía: es la constatación del buen hacer que hemos vivido en directo. Cuando la Junta coordina de verdad, cuando pone en marcha el engranaje completo, cuando articula recursos, protocolos y comunicación veraz, lo que podía desbordarse se contiene: el caos se ordena: y lo que podía convertirse en tragedia se queda, con todo el daño y el dolor, en una ruinadura, desde luego y ni que decir tiene, pero siempre reparable. Ese nivel de coordinación, sostenido y serio, es lo que ha permitido que tantos avisos, tantos cortes, tantos desalojos y tantas incidencias no se transformen en algo irreversible.

Estas sierras de Andalucía no son una página en blanco en materia de temporales: aquí sabemos de avenidas: de arroyos que se enfurecen: de vientos que tumbaron árboles antes de que existieran las redes sociales: pero lo de estos días ha sido indescriptible, extraordinario por acumulación y persistencia: la lluvia no cayó: insistió: y esa insistencia es la que rompe muros, revienta plazas y carreteras, echa abajo los taludes más sólidos y vuelve inútil cualquier discusión de barra de bar sobre si llueve “demasiado” o “demasiado poco”. Aquí lo único sensato era medir, prevenir y actuar: y eso es lo que se ha hecho y lo que se ha visto.

En ese mapa de la emergencia, Grazalema aparece no solo como un punto rojo de precipitaciones sin fin: aparece como un ejemplo cívico. Grazalema tiene fama, sí, de ser un lugar donde la lluvia se toma en serio su oficio: no es un chiste turístico, es una condición de vida a la que los grazalemeños tan bien supieron adaptarse a lo largo de los siglos. Pero ni la costumbre vacuna contra lo extremo, ni el prestigio pluviométrico evita que el subsuelo colapse, que los caños revienten, que las zonas bajas se vuelvan vulnerables y que el agua busque salida por donde sea, incluso por el interior de las casas y hasta por los mismísimos enchufes. Lo ha dicho su alcalde con claridad, sin maquillaje y sin dramatismo: cuando la tierra ya no soporta más agua, la prioridad municipal deja de ser la estética y pasa a ser la seguridad de los vecinos.

Y aquí entra lo que de verdad importa: el buen funcionamiento de las instituciones. El 112 coordinando incidencias y recursos: los avisos y las recomendaciones insistiendo en evitar desplazamientos innecesarios: los servicios de conservación de carreteras cortando donde había que cortar: los bomberos achicando pese a saber que todo achique era en vano, revisando, entrando donde otros no entran: la Guardia Civil y la Policía Local sosteniendo ese orden discreto que impide el caos: y, cuando ha tocado, la Unidad Militar de Emergencias actuando allí donde la emergencia se vuelve de escala mayor. No son siglas: son personas: son horas interminables: son botas mojadas: son manos heladas: son decisiones bajo presión. Y todo eso, que rara vez se valora cuando la normalidad reina, es lo que evita que la suma de daños se convierta en una lista de tragedias personales.

En Grazalema, además, ha habido un punto especialmente delicado que conviene citar porque ilustra bien lo que significa coordinar sin alimentar el pánico: la situación de la presa del Fresnillo y los bulos circulando por las redes. En momentos así, el rumor es otra borrasca más peligrosa aún que Leonardo: se mete por las rendijas de los móviles y puede desordenar un pueblo más rápido que el agua: y es ahí donde se agradece la comunicación directa, repetida y sobria: explicar qué ocurre: qué se está monitorizando: qué medidas preventivas se toman: por qué se desaloja una zona: qué recursos están sobre el terreno. Cuando la información llega a tiempo, como ha llegado, la gente obedece: y cuando la gente comprende, el riesgo baja.

Por eso es justo detenerse un instante en la figura de don Carlos Javier García, alcalde de Grazalema. No porque haya que hacer un panegírico a su humildad más que acreditada, sino porque su actuación nos devuelve algo que estábamos perdiendo por desgaste y por hastío: el buen nombre de la política cuando la política se vuelve únicamente servicio. Se le ha visto al frente de “su” gente: explicando: calmando: pidiendo prudencia sin soberbia: agradeciendo ayudas sin exhibicionismo: sosteniendo el timón cuando lo fácil hubiera sido venirse abajo o esconderse tras un comunicado de prensa. En un tiempo donde el cargo público se confunde a menudo con un actor de teatro, reconforta comprobar que todavía existe el oficio de alcalde al más puro estilo Calderón: ese oficio antiguo que consiste en estar donde toca, decir lo que se sabe, callar lo que no se sabe, silenciar el TikTok y ponerse a trabajar a pie de obra o con los pies en agua, en este caso. Lo que digo del alcalde lo hago extensivo a toda la Corporación.

Pero sería injusto quedarse solo en don Carloss, como si un pueblo se sostuviera a fuerza de una sola voz. El ejemplo de Grazalema ha sido también la suma de los ejemplos de sus vecinos: la solidaridad práctica y silenciosa: la puerta que se abre para acoger: el colchón que aparece sin que nadie lo pidiera: el cubo que se presta: la mano que ayuda a sacar barro sin preguntar a quién vota el compañero de escoba: el mensaje que pregunta si falta algo: la cadena de favores que no sale en los informativos porque está ocupada trabajando. Hay una forma de civismo que no necesita pancarta: se demuestra en el barro. Y cuando esa solidaridad se encuentra con instituciones que coordinan, la comunidad se entrega y se vuelve resistente a la catástrofe: no invulnerable, pero sí incansable: que es lo máximo a lo que puede aspirar una sociedad decente frente a un fenómeno extremo.

También conviene subrayar un matiz que parece pequeño y es enorme: la obediencia inteligente. En demasiadas ocasiones hemos confundido la libertad con la terquedad y la prudencia con la cobardía. Aquí se ha visto lo contrario: cuando la autoridad da órdenes precisas y razonables, y cuando esas órdenes se sostienen con información clara y con presencia real de los que mandan sobre el terreno, la gente cumple: y ese cumplimiento no es sumisión: es responsabilidad compartida. Se evacua cuando se debe evacuar: se evita un camino cuando se debe evitar: se espera cuando se debe esperar. Y esa disciplina civil, tan poco celebrada, salva más, mucho más de lo que creemos.

Todo esto revaloriza una palabra que en días normales se dice con desgana pero que en días críticos se vuelve decisiva: coordinación. Coordinación entre distintos niveles: ayuntamientos: diputaciones: Junta de Andalucía: cuerpos de seguridad: servicios de emergencia: técnicos: operarios: sanitarios cuando toca: y también la ciencia, el marco meteorológico que deviene en los avisos que permiten anticipar lo peor y actuar antes de que llegue lo irreversible. Nadie pide perfección: pero sí se agradece el esfuerzo serio cuando el viento no deja dormir y el agua no permite descansar.

Y, desde luego, no se trata de negar los daños: ahí están los carriles rotos en la Serranía: las cunetas desbordadas que levantan el asfalto como si fuera arcilla: los muros de las casas que vencieron: los campos castigados como nunca: las viviendas con el agua dentro: la economía local, ya de por sí delicada, enfrentándose a un golpe más. Quien ha visto abrirse un bancal centenario en segundos sabe que no es solo tierra: es tiempo, trabajo de generaciones, memoria familiar. Por eso el mensaje de esperanza no puede ser sólo una frase bonita: tiene que ser la demanda de un plan de reparación y ayudas que propicie la consolidación urgente de las infraestructuras una vez revisadas y reforzadas, y la limpieza de cauces donde proceda y el mantenimiento serio de calles y viales, las ayudas, la prevención para el próximo episodio, que llegará: porque esto no ha terminado con un titular de quince segundos: los suelos siguen saturados, la tierra se muestra amenazadora y el invierno aún tiene calendario por delante.

Pero precisamente por eso, en mitad de un temporal, conviene fijar la mirada en lo que sí ha funcionado: no para dormirse ni ponerse exquisito, sino para aprender. Hay una manera infantil de criticar que consiste en convertir todo en ruina y la ruina en culpa: y hay una manera adulta de evaluar que consiste en distinguir: señalar lo que falló sin destruir lo que nos sostuvo en la dignidad de ciudadanos: exigir mejoras sin dinamitar la confianza pública en las instituciones de gobierno. Si cada aviso de emergencias se recibe como exageración, el día que se hace verdad nos coge desarmados.

En Andalucía, y en concreto en la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda, hemos asistido estos días a una lección tan incómoda como valiosa: que el mundo no se deja domesticar: y que, aun así, la vida en común puede sostenerse con decoro cuando la comunidad y las instituciones se toman en serio. Se han evitado escenarios que se anticipaban mucho peores, sí: y esa evitación no es casualidad: es trabajo coordinado del pueblo con sus gobernantes. Por eso el título no es un capricho: es una afirmación: ejemplo, ejemplo, ejemplo: Grazalema: ejemplo de un pueblo que no se rinde: ejemplo de unos servicios públicos que responden: ejemplo de un alcalde que no se esconde en las gracietas del Instagram: ejemplo de una arquitectura institucional que, cuando se activa y habla a las claras, convierte el temor en prudencia y la catástrofe en algo perfectamente reparable.

Cuando pase la crecida, quedará el barro: quedarán facturas: quedarán trámites: quedará un cansancio largo: pero quedará también, si sabemos conservarla, la memoria colectiva de lo verdaderamente importante: haber comprobado que la esperanza no es una emoción vaga, sino una forma de organización moral: estar unidos: coordinarse: obedecer lo razonable: trabajar sin ruido: reconstruir sin dramatismo. En tiempos donde parece que todo se deshace, emociona decir algo simple y verdadero: todavía hay pueblos y todavía hay instituciones que, cuando toca, sostienen el suelo para que no se nos hunda del todo. Grazalema se ha convertido en el espejo donde todos deberíamos mirarnos cuando la naturaleza se pone brava.

Y después, tan pronto toque reparar y volver a levantar lo dañado, convendrá hacer un llamamiento sereno y grave: Andalucía estuvo a la altura, pero muy probablemente necesite la ayuda de España. Esperemos que España esté a la altura que Andalucía demanda: porque Andalucía siempre fue solidaria con todos: y cuando una tierra que siempre tendió la mano necesita apoyo, lo justo es que el país entero responda con la misma claridad: sin regateos: sin teatros: con coordinación y sobre todo con hechos. Y, a ser posible, sin TikTok.

Ánimo, paisanos, ya mismo llega la Virgen del Carmen…

La Serranía de Ronda supera la jornada más complicada del temporal Leonardo sin daños personales

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La Serranía de Ronda vivió ayer una jornada especialmente complicada a causa del temporal de lluvia y viento provocado por la borrasca Leonardo. A pesar de la intensidad del episodio, no se registraron incidencias graves ni daños personales, en buena parte gracias a las medidas preventivas adoptadas en las horas previas. Hoy la actividad lectiva continúa suspendida como medida de precaución.

Desde la madrugada de ayer, Ronda fue el centro de coordinación de los dispositivos de emergencia. En la ciudad se instaló un puesto de mando avanzado del servicio de emergencias 112 Andalucía, desde donde se coordinó el trabajo de los distintos cuerpos de seguridad y servicios implicados a lo largo de toda la jornada.

La situación más compleja se concentró en la zona de Grazalema, considerada el punto más delicado del episodio. Las medidas preventivas adoptadas durante el día anterior dieron un buen resultado, logrando reducir la cota del agua, que era uno de los principales objetivos para evitar daños mayores. Durante la noche no fue necesario ampliar de forma significativa los desalojos, salvo en el caso de alguna familia concreta. Además, se contó con la vigilancia y el monitoreo permanente de la Unidad Militar de Emergencias, cuya labor resultó clave para el seguimiento de la evolución del temporal. De manera preventiva, durante la madrugada se decidió incorporar al puesto de mando avanzado técnicos especialistas en geología para reforzar el control de la emergencia.

En cuanto a la Serranía de Ronda, la situación más delicada se vivió en pedanías y zonas rurales, donde se llevaron a cabo desalojos preventivos de familias cuyas viviendas podían verse afectadas por inundaciones. A lo largo de la jornada se mantuvo la vigilancia en enclaves como La Indiana, Navares y Tejares. Además, se cortó el paso en la zona del Pilar de Cartajima y alrededor de 300 personas quedaron aisladas en áreas como Los Frontones, Llano de la Cruz y Fuente la Higuera, entre otras.

En el casco urbano de Ronda, el temporal provocó desprendimientos de tejados, cornisas y un falso techo, lo que obligó a cortar el tramo comprendido entre calle Jerez y Parque del Sur. También se produjo la caída de un olmo de grandes dimensiones en el Parque de San Rafael y se localizó un desprendimiento en la calle Rosario, en la zona del Tajo. En todos los casos se actuó con rapidez y sin que se produjeran daños personales.

A lo largo de la jornada, el Consorcio Provincial de Bomberos de la Diputación de Málaga realizó un total de quince intervenciones en la Serranía de Ronda, diez de ellas en la ciudad. Las actuaciones estuvieron relacionadas principalmente con desprendimientos y caídas de árboles. En Arriate se realizaron dos intervenciones por inundaciones en la urbanización Los Arroyos. En Gaucín se retiraron cinco árboles caídos que bloqueaban la vía, mientras que en Jimera de Líbar y El Burgo se actuó por árboles y ramas que obstaculizaban carreteras comarcales.

Durante toda la jornada se mantuvo una coordinación permanente entre administraciones y cuerpos de seguridad, con la colaboración de emergencias 112, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias. Desde los servicios de emergencia se insistió en la necesidad de mantener la prudencia y seguir las recomendaciones oficiales, una vez superado el episodio más adverso del temporal.

Benarrabá celebrará la XXIV edición de la Feria Gastronómica de la Serranía

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El municipio de Benarrabá se encuentra trabajando en la organización de la XXIV edición de la Feria Gastronómica de la Serranía de Ronda, un evento ya arraigado en la localidad y la comarca que tendrá lugar el fin de semana del 28 de febrero y el 1 de marzo.

La Feria Gastronómica contará un año más con una serie de actividades de las que podrán disfrutar vecinos y visitantes de todas las edades. De esta manera, en el programa, que se dará a conocer en breves fechas, se incluirán entre otras propuestas talleres, un concierto de la Joven Orquesta Provincial de Málaga, demostraciones de cocina en directo, la degustación del plato estrella de la gastronomía de Benarrabá, el exquisito salmorejo de carne o actuaciones musicales en directo entre las que destaca la de Antonio Albadalejo. También se llevará a cabo la XII edición del Concurso de mejor presentación y puesta en escena de Cortadores Profesionales de Jamón, una iniciativa que goza de una excelente acogida entre el público en la que se darán cita algunos de los mejores cortadores de jamón del panorama nacional. Además, durante la feria los bares del pueblo instalarán zonas de barra y se colocarán numerosos stands que ofrecerán diferentes productos gastronómicos y artesanales elaborados en el entorno.

Durante estas jornadas festivas Benarrabá suele recibir a numerosos visitantes que no quieren perderse esta cita ya consolidada en el calendario, por lo que la Feria Gastronómica de la Serranía de Ronda también supone un impulso turístico para la localidad y para los alojamientos rurales del municipio y los pueblos vecinos.

Desde el Ayuntamiento de Benarrabá, organizador del evento con la colaboración de la Diputación Provincial de Málaga, se ha animado a vecinos y visitantes a participar activamente en las propuestas programadas y, de igual forma, se ha agradecido el trabajo de todas las personas, colectivos e instituciones que están contribuyendo de una u otra forma en la organización de la XXIV Feria Gastronómica.

Los bomberos realizan quince intervenciones en la Serranía de Ronda por el temporal Leonardo

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El Consorcio Provincial de Bomberos de la Diputación de Málaga ha realizado un total de quince intervenciones en distintos municipios de la Serranía de Ronda a consecuencia del temporal provocado por la borrasca Leonardo, en el intervalo comprendido entre las nueve de la noche y las siete de la tarde del día siguiente.

La localidad de Ronda concentró la mayor parte de las actuaciones, con diez servicios relacionados principalmente con desprendimientos y caídas de árboles. Entre las incidencias registradas se encuentran el desprendimiento de un muro en una vivienda abandonada de la calle Cerrillo, saneamientos de cornisas en las calles Pedro Romero, Molino, Virgen de los Remedios y Artesanos, así como el desprendimiento parcial del techo de una vivienda en Carrera Espinel y el hundimiento de un tejado en la calle Pintor Alonso Vázquez.

Asimismo, se actuó por la caída de varios árboles que obstaculizaban la circulación en la carretera A-374, en los kilómetros 21 y 25, y por otro árbol caído sobre el tendido eléctrico en la zona de La Cimada.

En Arriate se llevaron a cabo dos intervenciones en la misma calle de la urbanización Los Arroyos, debido a inundaciones registradas a primera hora de la mañana y nuevamente a media mañana.

El temporal también obligó a actuar en Gaucín, donde se retiraron cinco árboles caídos que bloqueaban la vía; en Jimera de Líbar, por un árbol caído en la carretera MA-8401; y en El Burgo, donde varias ramas obstaculizaban la circulación en la MA-5400, a la altura del kilómetro cinco.