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martes, abril 7, 2026
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Dos jóvenes promesas del cante se dan cita en la Peña Flamenca de Ronda

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TEXTO: MIGUEL PEZZI

La noche del pasado viernes 10 de noviembre se dieron cita en la sede de la Peña Flamenca de Ronda, dos jóvenes promesas de cante flamenco andaluz.
Por un lado la benamejicense Inmaculada López Cruz, bien conocida de los aficionados rondeños ya que entre otros premios, consiguió el segundo del Concurso “Paca Aguilera” 2022 en Ronda. Con tan solo 20 años ya tiene una importante trayectoria en el flamenco, siendo galardonada con primer premio joven Concurso de Cante Peña Rincón de la Victoria 2021 y el Segundo premio joven Concurso de Cante Flamenco de la Peña de Guillena.
La otra gran promesa, con tan solo 14 años y firme candidata a ocupar un papel relevante en el flamenco es la arriateña Lucía Barranco Guerrero. Ya con tan solo 11 años tenía tablas y poderío como para pasar las difíciles y competitivas pruebas que exige un programa de gran audiencia como “Got Talent”. A todos los asistentes, tanto a los que la conocíamos, como a los que no, nos dejó impresionado ese torrente de voz, ese bien hacer y esa madurez al estar en las tablas.
Lo que no es casualidad es que acompañando a estas dos grandes cantaoras viniera el gran maestro Fernando Rodríguez Delgado, guitarrista por cuya Academia de Cante Flamenco de La Puebla de Cazalla han pasado, sin lugar a dudas, una buena parte de los y las cantaoras de flamenco que hoy pisan las tablas de nuestro país y de fuera de nuestras fronteras.
En esta ocasión Fernando Rodríguez nos organizó un fantástico espectáculo que no ha permitido disfrutar de estas voces nuevas y desear que ellas puedan llegar a lo más alto del reconocimiento.
La primera parte de la noche actuó Lucía Barranco Guerrero, acompañado de Fernando Rodríguez y lo hizo por Caña, Petenera, Seguiriya, Tangos y Fandangos.
En segundo lugar Inmaculada López Cruz, interpretó una magnífica Granaína continuando con Soleá polá, Tangos, Bulerías y dando finalización al espectáculo con Fandangos.
El próximo miércoles día 15, en la sede de la Peña Flamenca en calle Dolores Ibarruri, 8, en colaboración con el Ayuntamiento de Ronda y con motivo del Día Internacional del Flamenco como Patrimonio Inmaterial de Humanidad (UNESCO) tendremos las puertas abiertas a partir de las 20:00 horas para conocer un poco más de este arte tan nuestro, gracias a la conferencia que impartirá el periodista, flamencólogo y comunicador Manuel Curao, a la que esperamos acudan todos los interesados por el flamenco de nuestra comarca.

Muere en una montería el exalcalde de Faraján de un disparo accidental

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El exalcalde de Faraján, Fernando Fernández, de 66 años, ha fallecido este sábado al recibir un disparo accidental en Antequera (Málaga), según informa Emergencias 112, servicio adscrito a la Consejería de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía.

El 112 atendió, a las 11.30 horas, un aviso por un varón que había recibido un disparo de manera accidental en una montería que se estaba celebrando en una finca ubicada en la carretera de Las Pedrizas.

Desde el centro coordinador se alertó, de inmediato, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil y al Centro de Emergencias Sanitarias 061, que movilizó un helicóptero médico.

Una vez en el lugar, los servicios de emergencia no han podido más que certificar el fallecimiento de Fernando Fernández de 66 años sin que diera lugar a traslado hospitalario. Desde el 112 también señalan que se desconocen más detalles sobre las circunstancias que han rodeado el suceso.

Fernando Fernández dejó la política este año, cuando ostentaba el cargo de alcalde, y renunció a presentarse a las elecciones municipales celebradas el 28 de mayo, poniendo así fin a 20 años de trabajo como alcalde de su pueblo.

La trayectoria en política de Fernando Fernández comenzó en 2003 y fue el candidato más votado en las cinco últimas elecciones. Fue en 2019 cuando comunicó esta sería su última legislatura al frente del Ayuntamiento de Faraján.

La Real Maestranza de Caballería de Ronda promueve la excelencia académica

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 La Real Maestranza de Caballería de Ronda (RMR) ha celebrado, en el marco de su 450 aniversario, la XXVI Ceremonia de Becas y Premios. Un total de 64 galardones, entre becas y premios, han servido como reconocimiento al esfuerzo de 100 estudiantes de entre 15 y 23 años, en las distintas categorías, y a más de 20 profesores. Los galardones han sido entregados por el alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Madrid, D. José Luis Martínez-Almeida Navasqüés.

Rafael Atienza, Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza ha celebrado la excelencia y el esfuerzo de los estudiantes, así como la meritoria labor de los padres y profesores para conseguir unos hijos y alumnos exitosos en el ámbito académico y ecuestre.

Con el fin de promover la excelencia académica en el ámbito local, se entregaron 3 becas universitarias para los mejores estudiantes de bachillerato de Ronda y su comarca, dotadas con 12.000 euros cada una. Así mismo, el patronato reconoció, de forma excepcional, a aquellos estudiantes que no habiendo obtenido beca, presentaban calificaciones medias en sus expedientes superiores a 9,6. De esta forma, se entregaron 3 premios dotados con una ayuda de 4.000 euros cada uno en la categoría de mención de honor especial. Además, 19 estudiantes con medias por encima de 9 recibieron una mención de honor. Finalmente, también se otorgó un premio al mejor expediente universitario, entre los graduados de Ronda y su comarca, dotado con 6.000 euros.

María de la Paz Fernández Lobato, alcaldesa del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, ha felicitado a la institución por su aniversario y por el respaldo que hace ésta al tejido educativo de Ronda y la Serranía.

En cuanto al Concurso de Historia para Jóvenes Eustory, que con motivo del 450 aniversario ha versado en su decimosexta edición sobre el tema “Fines compartidos. Nuestras instituciones y sus historias”, contó con la participación de estudiantes procedentes de casi todas las comunidades autónomas españolas, así como de Portugal, Perú, Chile, Argentina y Cuba. Se entregaron dos primeros premios con una dotación económica cada uno de 2.500 euros para los alumnos y 1.250 euros para los tutores; dos segundos premios de 1.000 euros/alumnos y 500 euros/tutores; seis terceros premios con 500 euros/alumnos y 250 euros/tutores; y ocho accésits de 200 euros/alumnos y 100 euros/tutores.

En el ámbito de la enseñanza ecuestre, la Escuela de Equitación de la RMR –la más antigua de España y la segunda de Europa, después de la de Viena– hizo entrega de seis becas de estudios de 1er año.

Para finalizar, en la categoría de Reconocimientos de la Real Maestranza se premió al proyecto “Fábrica de Ideas”. Esta iniciativa fue lanzada hace 10 años por el departamento de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) del IES Martín Rivero, que desde entonces ha cosechado importantes distinciones en diversas áreas. Ha contribuido a revolucionar la relación de los alumnos con el aprendizaje y la ciencia, gracias a convertir la investigación en una materia transversal, en la que los estudiantes ejercitan el pensamiento crítico y experimentan con materiales de su entorno para afianzar la teoría impartida en clase.

La celebración de este acto en el marco del 450 aniversario de la RMR supone un paso más en el proyecto en el que la institución lleva trabajando los últimos 25 años, para consolidar su presencia en los ámbitos de la cultura, la educación y la enseñanza ecuestre.

Aludiendo al tema de la convocatoria del Concurso de este año, Dña. Ana Isabel Aranguren Aramburu, tutora de uno de los dos primeros premios Eustory, en nombre de los tutores premiados, señaló que todos ellos coinciden  “en unos fines compartidos, como son el poder de cambio de la investigación y la confianza en estas generaciones de jóvenes que recogen el testigo”, e hizo un llamamiento a no perder la ilusión y sigan “en el empeño de trabajar con el alumnado que tiene interrogantes y que demanda una formación extra”.

Francisco de Asís Corrales Pavía, premio al mejor expediente universitario de Ronda y su Comarca, señaló la importancia de que la Real Maestranza destine recursos a la formación de los estudiantes locales, añadiendo que “la apuesta decidida por la formación de los que vamos a ser los futuros profesionales se traducirá en una sociedad más culta y más preparada para afrontar los retos que se presentan”.

 Pablo Omar Muñoz Cardona, en representación de los becados universitarios y menciones de honor, agradeció a la Real Maestranza “su labor constante e ininterrumpida para la organización de estos premios, que motivan al alumnado a potenciar todo su nivel a la hora de estudiar y preparar su año académico”, así como la ayuda económica que implican, pues “supone un gran apoyo a la hora de completar nuestra formación y animarnos a descubrir nuestro mundo”.

María Mercedes Ávila Ávila, profesora de informática del IES Martín Rivero y responsable del programa científico “Fábrica de Ideas” recalcó que “lo más importante para nosotros no son los premios, son los muchos alumnos y alumnas que ya han salido de nuestro centro y que nos escriben continuamente, contándonos lo importante que ha sido para ellos el trabajo desarrollado en el instituto, y que ahora se van a convertir en mentores de estas nuevas generaciones. Así logramos darles una continuidad, ligarlos a sus orígenes y que su labor no se limite a su estancia en el IES”.

La cuarta Eco Maratón La Donaira reivindica un futuro sostenible con el deporte y la Diputación como aliados

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Casi 400 personas están a punto de cubrir el cupo de plazas disponibles para la cuarta edición de la Eco Maratón La Donaira, que discurre por la finca del mismo nombre, que comprende suelo de los municipios de El Gastor y Montecorto, provincia de Málaga, donde se ha ubicado la salida y llegada. Es una de las novedades de esta edición que, junto al resto, han sido presentadas a los medios de comunicación en una rueda de prensa celebrada en la Diputación, en la que han intervenido el vicepresidente segundo y responsable de Deportes de la Diputación de Cádiz, Javier Vidal; la alcaldesa de Montecorto, Lidia Escalante; el segundo teniente de alcaldesa del Ayuntamiento de El Gastor, Juan Antonio Salguero; y Jorge Sánchez Salguero, en representación de la organización.
La prueba tendrá lugar el 25 de noviembre con diversas distancias, para favorecer la participación de públicos con diferente nivel de preparación y con un objetivo entre ceja y ceja: la concienciación ambiental. Esta cita está diseñada con el concepto de sostenibilidad como eje transversal: trofeos y medallas están hechos con material reciclado, se usan materiales biodegradables y alternativos al plástico y un diez por ciento de lo que se recaude se destinará a fines de conservación del entorno natural. Este año irá a parar al ‘Corredor Verde del Parque Natural de la Sierra de Grazalema’.
Se disputará una maratón de 42 kilómetros por la montaña, con un desnivel de dos mil metros y una trail de 19 kilómetros, con un desnivel de 900 metros. Pero además el mismo recorrido de la trail de 19 kilómetros también puede completarse a modo de senderismo no competitivo, y se ofrece una carrera infantil, un recorrido de un kilómetro aproximado por las calles de Montecorto para fomentar el deporte y la salud desde la infancia. “Corre, respeta y siente la naturaleza”, es el lema de la Eco Maratón. La filosofía de la prueba es que la carrera se disfrute en familia y para favorecerlo se ofrece un servicio de ludoteca.
Javier Vidal ha felicitado a los ayuntamientos por su aportación y ha mostrado el apoyo de la Diputación a la ecomaratón. “Estamos encantados de colaborar”, han sido sus palabras. El responsable de Deportes ha expresado su satisfacción porque haya una alta participación para que “haya visitantes en los dos municipios, lo que supone también un retorno económico para los pueblos”.
Desde los ayuntamientos de Montecorto y El Gastor han alabado la apuesta por la sostenibilidad y por promocionar este espacio natural, un tesoro entre Cádiz y Málaga, que gana visibilidad y que reivindica su conservación y protección. Juan Antonio Salguero también ha explicado la importante labor que se hace por los efectivos de seguridad y salud, y que se ofrecerá desde el ayuntamiento un almuerzo de convivencia una vez finalizadas las carreras.
La organización indica que el objetivo de esta prueba, que va ganando peso con sus cuatro ediciones, es concienciar sobre la importancia de reducir lo máximo posible la huella de carbono, el impacto medioambiental y el plástico. Por ello se utilizan materiales ecológicos y reciclados para los equipamientos deportivos, se señala el recorrido con balizas biodegradables y se ofrecen productos ecológicos y hechos por la organización en algunos de los avituallamientos. Además hay una oferta de ocio para los más pequeños, con un taller infantil en plena naturaleza en paralelo a las pruebas.
La maratón, con un desnivel de dos kilómetros y recorrido circular, supondrá un reto para los participantes y se desarrollará en un entorno de gran valor natural, a realizar en un máximo de siete horas. Un lugar idílico para disfrutar paseando o para retarse a uno mismo, aunque a costa de no poder recrearse en alguna que otra maravilla del paisaje. La salida de la maratón de montaña y el senderismo será a las 09:00 horas; la trail a las 10:00 horas; y a las 10:15 la carrera infantil.

Más información sobre la prueba e inscripciones en la web de la competición. 

Tres niñas de Ronda premiadas por su conocimiento sobre el agua y la sostenibilidad

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Aqualia, en colaboración con el ayuntamiento de Ronda, ha hecho entrega de sus premios a las tres finalistas de la XXI edición del Concurso Digital de Dibujo Infantil, que este año se convocó bajo el tema “Aqual y ODS6, Aquaventura con la Pandilla Sostenible”.

En torno al site www.aqualiayods6.com, los niños y niñas que estuvieran cursando 3º y 4º de Primaria de los colegios de Ronda estaban llamados a participar, para lo que se envió las bases e indicaciones necesarias, así como comics educativos y posters a todos los colegios.

La entrega del premio a las tres finalistas de la localidad ha tenido lugar en el Salón Noble del Palacio de Mondragón, donde la concejala delegada de Educación, Alicia López, junto al jefe de servicio de Aqualia en Ronda, Pablo Bravo, les han entregado personalmente sus regalos.

Así, en compañía de sus padres y profesores, María Durán Morales, del colegio Fundación Spínola Sagrado Corazón, y Lucía Valle Ruiz y Carmen Mejías Baena, alumnas del colegio Juan Martín Pinzón, han sido galardonadas con el diploma de finalista, una medalla y una tarjeta regalo por valor de 30€ para la compra de material deportivo.

La delegada de Educación las ha felicitado por haber demostrado una gran creatividad y concienciación al idear diferentes ecosistemas en los que han aplicado sus conocimientos sobre el agua y cómo cuidarla para proteger la biodiversidad.

Dentro del marco de la agenda 2030, acordada por la Asamblea de Naciones Unidas, la temática del Concurso sigue girando en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) haciendo especial hincapié en el ODS6, “agua limpia y saneamiento”, en el site www.aqualiayods6.com. Este año, los peques han podido vivir una auténtica Aquaventura. Aqual y ODS6, guardianes incansables de la gestión del ciclo integral del agua y del saneamiento, han estado acompañados de la Pandilla Sostenible, un grupo de simpáticos personajes, cada uno de los cuales encarna una acción cotidiana que ayuda a cuidar el entorno.

La Hermandad de las Angustias recibe un local del Ayuntamiento para el desarrollo de sus actividades

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 El Ayuntamiento de Ronda continúa con sus políticas de bienestar social y apoyo al Tercer Sector, en esta ocasión a través de cesiones de espacios a entidades sin ánimo de lucro y hermandades. En esta ocasión, la alcaldesa, María de la Paz Fernández, ha entregado las llaves de un local municipal a la hermandad de Las Angustias, con la intención de que el colectivo pueda desempeñar su actividad cómodamente en este entorno. 

El espacio en cuestión se encuentra en calle Tabares, y es un local que la administración local pone en marcha durante periodos de tiempo a diferentes asociaciones y entidades sin ánimo de lucro que realicen una actividad beneficiosa para la ciudadanía rondeña. En este caso, la cesión se ha firmado años prorrogables otros cinco.  

Como ha indicado la alcaldesa, María de la Paz Fernández, durante el acto de entrega de llaves “es muy necesario que la administración local colabore en el refuerzo del tejido asociativo de Ronda, porque realizan una importante labor que tiene repercusiones positivas en la ciudad durante todo el año”. Por su parte, el hermano mayor, Antonio Cándido Ruiz, ha agradecido públicamente al Ayuntamiento la buena disposición con el colectivo en todas las actividades que desarrollan a lo largo del año.   

Este tipo de cesiones se logran a través de un convenio que debe aprobarse en sesión plenaria. Precisamente en la última que tuvo lugar en la ciudad, se debatió este asunto, así como la ampliación en veinte años del derecho de uso de otro espacio de similares características a la Asociación de padres, madres y tutores/as de personas con TEA-TGD (AOPA). En este caso, se trata de un local ubicado en calle Jimera de Líbar. 

Ésta no es la única política en materia de bienestar social que desde el Ayuntamiento se pone en marcha. Además de la cesión de espacios, anualmente se conceden subvenciones a colectivos que ponen en marcha actividades en favor de la sociedad rondeña a lo largo del año. En concreto, este ejercicio se ha beneficiado de estas políticas, de manera directa, una quincena de asociaciones de Ronda, para las que se han entregado 100.000 euros.  

Un paraguas para un concejal

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Tronó alta y clara: la voz del juez decano de Valdarunda hizo vibrar los vidrios de las ventanas, las copiadoras de los pasillos y los acondicionadores de la sala se detuvieron en mitad de un silencio de reverencias y respetos eclesiales, al tiempo que algún que otro suspiro y el ir y venir de tres abanicos, no más, lejos de romper aquel ambiente tan solemne como sobrio, más parecían acrecentar la impaciencia de todos los presentes, llegados a la carrera desde todos los puntos de la ciudad por no perderse el comienzo de un juicio que se había convertido en la comidilla de todos los mentideros. Por un momento, hasta las tres banderas parecieron inclinarse en sus mástiles de distinguidos brillos y oropeles. Y preguntó: sin prólogos de cortesía ni entradillas al uso, el juez decano preguntó:
—Señora, ¿golpeó o no golpeó usted con un paraguas retráctil, para más señas propaganda del grupo MIG, al Sr. Concejal de Pirámides y Obeliscos, demandante aquí presente, en plena coronilla y delante de más de cincuenta personas?
Mi madre, que no esperaba un arranque tan directo por parte del juez y algo más que sorprendida, dio un saltito un tanto infantil en su asiento y no tuvo otra que suspender la faena de ganchillo: se repuso: y una vez desprovista de sus gafas de cerca, alzó la mirada con toda la parsimonia del mundo y clavó en el juez unos ojitos que pese a su edad, todavía se mostraban plenos de luz y contento: carraspeó levemente: metió a san Judas Tadeo por debajo del cuello de la camisilla floreada, hurgó en el bolso: llaves y calderilla, eso era todo: y sí, por fin extrajo un pictolín con serenidad, con mucha serenidad, con calma impropia, en todo caso, de una mujer a la que se estaba juzgando por faltas con agravante de lesiones; liberó el caramelo del envoltorio con toda delicadeza y se lo llevó a la boca, aunque no sin antes ofrecer al juez, al denunciante y al abogado del denunciante, y sin olvidarse de un mendigo que no sé qué hacía en mitad de la sala, la verdad, pero que allí estaba, como si alguien lo hubiera puesto a modo de añadidura del plano general, mostrándose tan harapiento como aseado, que ser mendigo no excusa la limpieza personal, al tiempo que exhibía y agitaba un vasito de papel en procura de limosna. Hay que decir que no aceptaron los caramelos, faltaba más. Pero es que mi madre es así: lo mismo te mide la calva con un paraguas de Importaciones MIG que te invita a pictolines de menta, eucalipto y miel… Para mí que en aquellos instantes ya debía estar dándole vueltas a la palabra re-trác-til: la conozco muy bien y sé de sobras que nunca habla ni responde a preguntas que no entiende.
Desde luego que era cierto que le había propinado varios cogotazos con su paraguas plegable, que no retráctil, al más que poderoso: omnipotente: concejal de Pirámides y Obeliscos: Maria Auxilium Christianorum Ora Pro Nobis: María plena de gracia líbranos de nuestros enemigos y de cuantos pueden causarnos daño bien con su firma o con su sola mirada sea en calle, patio o camino…
Cierto también que a sus 64 años no se arrepentía de los golpes dados en la cada día más calva cabeza del concejal de Obeliscos, como tampoco estaba dispuesta a retractarse, menos aún a pedir disculpas: perdonar, como devota del Padre Pío que era, perdonaba desde lo más hondo de su corazón: pero en aquellos momentos lo que no podía aceptar: de ningún modo: era que un juez (tan instruido, tan guapo, tan alto, con aquel bigotito a lo Guéibol) patease el castellano con términos que no venían a cuento cuando de paraguas se hablaba. Se quedó con las ganas de aclarar a la sala, y al juez, que retráctil y plegable no son palabras precisamente sinónimas, antes al contrario, pero guardó silencio y metió el papelillo del caramelo en un rincón de su bolsito Loewe de playa. Mi madre es así: una autodidacta muy puesta en sopas de letras y autodefinidos, y sobre todo quisquillosa por vocación: guardó silencio, ya digo, respiró hondo y colmó sus bronquios de fumadora empedernida con aromas de eucalipto y menta y un toquecito de miel. Se sentía bien. Aquella mañana se había levantado pletórica, con la autoestima por las nubes y nadie, mucho menos el concejal de Pirámides, iba a conseguir que se viniera abajo.
—¿Sí o no? Basta con eso, señora. Conteste, por favor y si a bien lo tiene —dijo el juez, esta vez en tono muy, pero que muy resignado.
—No es tan sencillo, señoría —manifestó mi madre, al tiempo que se decía para sus adentros: Ay, qué suerte esto de tener estudios; este juez habla como dicen que hablaba un tal Castelar. El rey Salomón parece con ese piquito que Dios le ha dado…
—Tal vez no me haya expresado bien, entonces. ¿Agredió o no agredió usted al señor concejal de Pirámides y Obeliscos?
—Usted es juez, eso se ve a la legua —dijo mi madre—: tiene modales, palabras y cara de juez: los códigos le llenan la frente hasta las cejas: pero no sé si tantas leyes podrán alcanzar a comprender en toda su dimensión los porqués de esta larga historia.
En toda su dimensión, los porqués: eso fue lo que dijo: y esa era mi madre. Sentada en la penúltima fila como estaba yo, ya comenzaba a temerme lo peor, como cuando los de El Corte Inglés de Marbella se negaron a cambiarle un suéter de 15 euros porque decían que ya lo había estrenado… y lavado. Y qué poco pudieron aquella vez las razones que los vendedores esgrimían ante el argumentario de mi madre: «¿Acaso querían que se lo devolviese sin lavar? ¿Eso querían? No, señores, que en mi casa somos muy limpios y las cosas las devolvemos como hay que devolverlas… ¡Sólo faltaba!». Eso fue seis o siete meses antes de lo que aquí se cuenta y no sé por qué lo traigo precisamente ahora a colación, pero una vez escrito, dicho queda.
De modo que el juez, ante respuesta tan oportuna como inesperada, se limitó a apuntar:
—No importa lo larga que sea la historia, señora…
—Viuda de Garbajosa, viuda desde hace veinte años y medio, que un susto de pulmón se llevó a mi hombre en tres meses sin que hubiera probado nunca el tabaco, para que usted vea, señoría —completó mi madre.
—Así es la vida de injusta… Y no importa, no importa… Quiero decir que sí importa, claro que importa, pero no hoy, ni ahora… Lo que le pido a usted es que se centre en el caso del concejal y el paraguas, sin tener en cuenta el reloj. Tómese el tiempo que le haga falta… Y respecto a su estado civil, por favor, no quisiera que malinterpretara mis palabras… Tenemos toda la mañana. Señora viuda de Garbajosa, si me lo permite, acepto ahora el pictolín de antes. Y le aseguro, señora, que de aquí no sale nadie, y digo n-a-d-i-e ―y miró fijamente al concejal de Pirámides y Obeliscos―, hasta que los hechos queden meridianamente claros, cristalinos.
Mi madre comenzó su relato. Primero telegráficamente: Casa de la Cultura de Valdarunda del Río: 6 noviembre: jueves: 12 de la mañana: 50 personas entre los 18 y 35 años, más una de 64: total cincuenta y una: prueba acceso plaza cuerpo municipal Pulidores de Placas.
Después, ante la insistencia del juez, se explayó: vaya si se explayó:
—Es el caso, señoría, que un buen día regresaba yo del Dia del polígono de hacer unas compritas: lo de siempre: salchichas, yogures de varios sabores, una base de pizza para cuando mis nietos vienen a cenar, ya sabe, un poco de chocolate con leche: también para ellos: que ahora está en oferta de tres por dos, dicho sea de paso; y amarillo para el arroz y una bandeja de filetes de pechuga de pollo y una cuñita de queso fresco… ¡Si usted supiera lo que ha subido todo: lo que antes costaba uno y cuarto ahora pasa de tres, y lo que comprabas con cinco ahora ni con ocho lo haces! En fin: que mataba la mañana de un martes de viuda en los quehaceres que se suponen propios de una anciana de 64 años.
—Señora, no consiento que usted misma se tilde de mayor —cortó el juez—: yo mismo tengo 63 bien cumplidos y de momento ni me tengo por viejo ni consiento que se me diga.
A todo esto, en la sala del Juzgado donde suele impartir justicia el juez decano de nuestra ciudad se había hecho un silencio que en verdad impresionaba, los cipreses se mecían aquerenciados por un poniente que los más enterados decían que acabaría sacando lluvia, y hasta las palomas que normalmente zurean en los alféizares de las ventanas más altas ahora callaban. El ir y venir de los abanicos más que acariciar, amasaba el aire de la mañana. Sólo el concejal de Obeliscos: incómodo: sintiéndose ya un poco menos omnipotente, en ridículo tal vez y más que irritado por la poca atención que se le prestaba: «Una cuña de queso, una base de pizza, adónde iremos a parar…, se decía»: restregaba sus vaqueros desgastados contra el eskay de la silla, mientras, inquieto, tamborileaba la mesa con las yemas de los dedos. Hay que decir que el rey lo miraba todo desde lo alto como sólo los reyes miran: atrapado tras el cristal de aquel cuadro de uno por uno que presidía la sala, justo por encima y a espaldas del juez, y por momentos, jurarlo puedo, parecía guiñar el ojo derecho en señal de aprobación cómplice para que mi madre siguiera con su relato, mi pobre madre, que nunca en su vida se había visto en pleitos ni dimes ni diretes, salvo el asunto del suéter y la vez que los del banco se negaron a adelantarle los 900 euros de la paga de viuda, aunque esa es otra historia y mejor lo dejamos, que más que arrepentidos deben estar todavía los de la sucursal 3 de Banco Unión.
Así que el rey callaba, desde luego, primero por rey y después porque se trataba de un retrato, como queda dicho más arriba, que aunque un tanto descolorido con el paso de los años, dicho sea de paso, hacía juego con una tenue sombra en la pared donde debió haber alguna vez un crucifijo. Incluso así, si uno se fijaba detenidamente y mantenía la mirada en el cuadro, hasta parecía que el rey moviera las orejas en señal de alegre camaradería por el desparpajo de mi madre, con ese contento campechano de que siempre hicieron gala los Borbones, vaya usted a saber. Y a todo esto, el mendigo, a la derecha del juez, sentado en el borde de la tarima gracias a la generosidad de éste, recordaba un poco: bastante: al Buen Ladrón, y agitaba y agitaba y agitaba el vasito de papel donde recogía las limosnas que ahora le caían desde todas partes en forma de monedillas de céntimo, dicho sea sin ánimo de afear nada ni a nadie: tan sólo corroborar que cada vez la caridad es menos y la necesidad sigue siendo tanta o más que mucha.
—Pues lo lleva muy bien, los años quiero decir, señor juez, cualquiera diría que no cumplió ni los cincuenta —dijo mi madre.
—Muy amable. Tampoco usted lleva mal los suyos. Y ahora siga con el relato: cíñase cuanto pueda a los hechos que nos ocupan.
Dado el cariz que estaba tomando el juicio con tanto trasiego de pictolines y cumplidos, el concejal de Pirámides y Obeliscos, ya fuera de sí, dio un codazo a su abogado, que a punto estuvo de caer, embobado como andaba, al igual que todos los presentes, siguiendo el relato de mi madre, la dicharachera viuda de Garbajosa; y se puso en pie: como si hubiera visto una rata en el estrado, se puso en pie y dijo:
—Señoría, si usted me lo permite…
—¿Sí…? —preguntó el juez mirando al abogado como el que mira a un pez en la pecera boqueando y haciendo gluglú. Únicamente gluglú.
—Que nos estamos alejando de la cuestión y mi cliente tiene mucho que hacer en el ayuntamiento… Le recuerdo que es teniente de alcalde. Obligaciones del cargo. Y de momento, nada se ha dicho aún de la agresión sufrida por él en sus carnes, que es lo que motiva esta vista y ninguna otra cosa. Tampoco advierto señal de arrepentimiento en la demandada, antes al revés. Y sí, señoría, creo que lo que nos ha traído hasta aquí poco o nada tiene que ver con…
—¡Siéntese la acusación y permita que la acusada dé libremente su versión de los hechos! ¡Faltaría más! ¡Qué menos, señor letrado! (El rey, lo juro, movió de nuevo las orejas, las dos, primero la izquierda, después de la derecha…) ¿Debo recordarle que vivimos en democracia y que la presunción de inocencia es uno de sus pilares fundamentales?
—Lo sé, lo sé, todos los presentes lo sabemos, señoría… Pero los hechos son testarudos y en nada cambian lo delictuoso de la conducta de las acusada, señora Garbajosa.
—Señora viuda, viuda, eh, viuda de Garbajosa, si me permite puntualizar —corrigió mi madre.
—De acuerdo, admito la puntualización, pero ruego sea más explícita de aquí en adelante y que acomode sus palabras al relato de los hechos… Porque los hechos se reducen justamente al paraguazo que propinó la demandada al demandante sin más causa aparente que un arrebato de ira al verse requerida por mi defendido, el señor concejal de Pirámides y Obeliscos, aquí presente. Y nada más —expuso el abogado.
—¡Calle! ¡Ande, cállese! El «nada más» seré yo quien lo refrende, si me lo permite el letrado, claro. Deje que el juez, que soy yo, haga su trabajo, que tiempo tendrá usted de hacer el suyo… Cuando le llegue el momento, claro, no antes —ordenó el juez al tiempo que volvía los ojos hacia mi madre y le pedía, una vez más, que continuase.
—Pues bien: que llego a casa arrastrando las bolsas con la compra, que la niña de la caja no me había cobrado por que es vecina mía y ya sabe que entre vecinos bien avenidos… En fin, quince céntimos que me ahorro. Y como de costumbre miro el buzón: saco un folleto precioso con el escudo del ayuntamiento: lo guardo en el bolsillo del tres cuartos que me regaló mi Mariquita por mi santo: subo al piso: un tercero sin ascensor en San Cristóbal: suelto todo en medio del salón y lo primero que hago es sacar mi perro a la calle para lo que usted imaginarse puede, y mientras Garbancito hacía sus cositas, que yo siempre recojo, justo es que lo diga: una mezcla de chihuahua y pequinés, aclaro: me acuerdo del papel: lo saco: lo abro: lo leo. Y allí, en letras muy hermosas ponía bien clarito que la concejalía de Pirámides y Obeliscos había convocado pruebas para cubrir una plaza de pulidor o pulidora de placas. Memoricé el teléfono de referencia, todavía me acuerdo… Me acerqué a una cabina de las pocas que van quedando con la fiebre esta de los móviles: ah, y por cierto, que el teléfono de la cabina me birló un euro y pico, y llamé. Una señorita muy amable me indicó desde el otro lado de la línea que para concurrir a la plaza bastaba ir al ayuntamiento, llevar una fotocopia del carné, rellenar un impreso y presentarse a la prueba de selección en el día y lugar señalados.
»Yo ya me veía de Pulidora de Placas, con la pensioncita de viuda y una paguita, que por pequeñita que fuera me permitiría llegar a fin de mes sin recurrir a mis hijos, los pobres, que tampoco es que estén para tirar cohetes. Estaba tan contenta, que cuando regresé al piso abrí una bolsa de salchichas de pavo y se la di a Garbancito: el pobre, cómo movía el rabo. Al día siguiente llevé los papeles a uno de los mostradores del ayuntamiento: donde me había acompañado un policía más que servicial: y me trataron muy, pero que muy bien: aclararon todas mis dudas: contestaron a todas mis preguntas y nadie objetó nada que me impidiera presentarme a la plaza: tomé buena nota del temario y me recluí en casa durante dos semanas: estudiaba de día: estudiaba de noche: me empapé con la historia de Valdarunda: que si los íberos, que si los romanos, después los visigodos, más tarde los árabes, leí algo sobre el año aquel cuando nos visitó la reina María Cristina, no sé el porqué, la verdad, y repasé la cosa aquella de Franco, que dinero para carreteras no mandó, pero le faltó tiempo para llevarse la mano de Santa Teresa a su casa de Madrid… Yo no sé qué falta hace todo eso para limpiar placas: pero como así están las cosas, pues me resigné y más estudiaba y estudiaba: repasé la tabla y la prueba del nueve: metí en mi cabeza el Estatuto de Autonomía y la Constitución: practiqué la raíz cuadrada y la regla de tres, que nunca se sabe… Y llegó el día del examen.
—¡Y fue entonces cuando me arreó con el paraguas, señoría! —gritó el concejal de Pirámides hecho un basilisco, totalmente fuera de sí y soltando espuma por la boca.
—Cállese el demandante antes de que le ordene abandonar la sala, límpiese los morros y las boqueras, dé ejemplo, que por algo es cargo público y con nuestros impuestos se mantiene, guarde la compostura y permita que la demandada se defienda o al menos o cuando menos que argumente, como hasta ahora, sin faltar a nadie —eso dijo el juez con toda la serenidad del mundo: bueno, con toda la serenidad de que un juez decano es capaz, ya sabes, que no es poca. Y siguió mi madre:
—Me levanté tempranito. Llevé a Garbancito a casa de mi Mariquita. Regresé a casa: me aseé: me coloqué el vestido de ir a misa: como barruntaba agua, eché el paraguas que me habían regalado los de GMI cuando compré los Reyes del año pasado a mis nietos: me acerqué a Santa Cecilia: encendí una velita a la Virgen, que ya sabe su señoría que ayudas y rezos nunca están de más en estos casos: llegué andando al salón de actos de la Casa de la Cultura justo cuando un bedel pronunciaba mi nombre: avancé entre tanta juventud: qué alegría de gente joven: me duele que se hable tan mal de la juventud de ahora, porque la mitad de lo que se dice de los jóvenes no es verdad, y se lo digo yo que he criado a cinco: bueno, ¿por dónde iba? Ah, sí, que tomé asiento junto a una ventana… Es que me agobio en los sitios cerrados, señoría.
(Seguirá… O no, ya veremos)

Las III Residencias Gastroculturales reunieron a chefs y amantes de la gastronomía

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Entre los días 5 y 7 de noviembre se han celebrado las III Residencias Gastroculturales del Valle del Genal, una iniciativa que se ha llevado a cabo en los municipios de Faraján, Alpandeire, Júzcar y Pujerra.

Las Residencias Gastroculturales son una propuesta de la Asociación MUCAPACES que reúne a chefs destacados y amantes de la gastronomía para explorar, aprender y saborear la auténtica esencia de la cocina local, mediante la exploración de sus festividades gastronómicas, la degustación de productos locales, la apreciación de las empresas agroalimentarias de la región y la promoción de las recetas tradicionales que han perdurado a lo largo del tiempo.

Según se ha explicado desde la Asociación MUCAPACES, “durante estos días ha sido posible descubrir los secretos de las mujeres del Genal para cocinar su tradicional pan frito, conocer de primera mano las técnicas de cultivo heroico de cereales en Los Riscos, el llamado “Pan de las Piedras”, base alimentaria de toda una generación, maravillarse ante la inigualable belleza de los bosques de cobre, donde los deslumbrantes colores se mezclan con la riqueza gastronómica de setas y castañas, explorar el impacto social de la cocina en áreas rurales y despobladas, donde la cocina intercultural e intergeneracional teje una comunidad única y enriquecedora.

En esta edición, hemos tenido el privilegio de contar con la participación de tres chefs de renombre que han enriquecido la vivencia culinaria de nuestros asistentes. Reyna Traverso, reconocida por su labor en la Cantina Niña Bonita del Soho de Málaga, Jairo Rodríguez, chef del prestigioso restaurante Raíces en Ronda, e Isabel de Catering Cocina con el Corazón en Marbella, se han sumergido de lleno en la autenticidad de la cocina tradicional del Valle del Genal. Durante estas jornadas, estos distinguidos chefs han compartido su vasto conocimiento culinario y han fusionado sus estilos gastronómicos con los sabores locales. Las Residencias Gastroculturales del Valle del Genal han adquirido un carácter icónico como evento que celebra la riqueza gastronómica y cultural de esta región.”

Esta iniciativa ha contado con el apoyo y la promoción de la Delegación de Mayores y Tercer Sector de la Diputación Provincial de Málaga y la colaboración estratégica de los municipios anfitriones de Alpandeire, Faraján, Júzcar y Pujerra.

El PP denuncia que las obras de ampliación de la Comisaría de Policía llevan paralizadas desde principios de año

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La presidenta del Partido Popular en Ronda, María de la Paz Fernández, ha denunciado que las obras de ampliación y modernización de la antigua Comisaría de Policía Nacional en la ciudad llevan paralizadas desde principios de año. “Y es una lástima que unos trabajos tan necesarios para toda la comarca hayan caído en el olvido para el Gobierno de España, que parece estar más preocupado por la amnistía que por dotar de unas instalaciones dignas al cuerpo policial y también a los vecinos”.
En este sentido, también ha denunciado el escaso porcentaje de ejecución de los trabajos que registra este proyecto, “ya que cuando arrancó la remodelación, apenas hicieron unas labores básicas y, al poco tiempo, se paralizó toda la actuación, y así llevamos muchos meses”.
Como ha recordado la también alcaldesa de Ronda, las instalaciones policiales se trasladaron temporalmente al polígono industrial, concretamente a la calle Río Odiel, pero las mismas son insuficientes, “ya que, por ejemplo, no cuentan con los necesarios calabozos para la custodia de los detenidos, tareas que ahora están desempeñando, de manera coordinada, la Policía Nacional con la Policía Local, y es una situación que no se puede prolongar demasiado en el tiempo”.
Esta denuncia no es la única que han realizado los populares de Ronda en los últimos tiempos con respecto a las necesidades policiales que tiene la capital de la comarca. En este sentido, ya en el pleno del pasado mes de julio salió adelante, por unanimidad, una moción presentada por el PP en la que se reclamaba al Ministerio del Interior un aumento de la plantilla de agentes nacionales. En ella, se incluía una reclamación para que se agilizasen los trabajos pendientes en las instalaciones de la Comisaría.
Como se indicó entonces, la Policía Nacional tiene obsoletas, además de las instalaciones, el equipo humano. Y es que, actualmente trabajan 87 funcionarios, si bien se estima que deberían contar con 152 efectivos, «puesto que se trata de una ciudad con una población flotante que abarca toda la Serranía de Ronda y pueblos limítrofes de la provincia de Cádiz y que acumula la visita de 1.700.000 turistas anuales», recogía la propuesta plenaria.
Por todo ello, Fernández ha indicado que esperan que “ahora que desde el Ayuntamiento vamos a poner en marcha la remodelación del barrio de Las Sindicales -ubicado junto a la Comisaría- los trabajos pendientes en las instalaciones policiales se retomen y puedan finalizarse, por el bien de todos los agentes y también de todas las personas que necesitan hacer alguna tramitación con el cuerpo de seguridad”.

Cañestro solicita que el dinero de la venta de los edificios de la Fundación Unicaja se queden en Ronda

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El portavoz municipal del grupo socialista Paco Cañestro volvió a denunciar la venta de dos edificios emblemáticos de la Fundación Unicaja a la empresa de hoteles Catalonia que gestionaba en régimen de alquiler. En concreto el Hotel Reina Victoria aseguraba que «lo han malvendido porque solamente ha costado cinco millones y medio de euros cuando este hotel vale muchísimo más».

Además destacaba a las puertas del Hotel Reina Victoria que no se trataba de una venta normal, “no ha sido una operación privada de un Banco que vende una de sus propiedades sido que ha sido una fundación, la Fundación Unicaja Ronda, que tiene un carácter social y que además se constituyó para compensar a la ciudad de la pérdida de centralidad tras la fusión de varias cajas de ahorro que conformaron Unicaja”.

También denunciaba que de los 12 inmuebles que en aquel entonces generó la Fundación Unicaja, hoy se encuentran cerrados seis y uno de ellos alquilado por lo que en la actualidad actualmente solo funcionan tres, el Museo Joaquín Peinado y los colegios Juan de la Rosa y el Fernando de los Ríos. «Están cerrados, sin trabajadores, sin hacer ninguna prestación a la ciudad, en definitiva, sin cumplir los objetivos por los que se constituyó la Fundación Unicaja Ronda».

Por eso desde el Partido Socialista van a proponer la creación de una comisión en el Ayuntamiento de Ronda entre todos los grupos políticos para conveniar con la Fundación Unicaja la inversión de esos 5 millones y medio de euros que han costado los edificios para que se haga un plan de inversiones en la ciudad, «porque al fin y al cabo, el fin fundamental de la Fundación Unicaja es un objetivo social y yo quiero que esos cinco millones y medio de euros que ha ganado la Fundación no se pierdan o no se vayan a Unicaja Banco, se queden en nuestra ciudad, que se haga un plan de inversiones pactado».