lunes, 8 agosto 2022
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«La gloria del hombre es la sabiduría, no la ignorancia; es la luz, no la oscuridad»

Abbás Effendi, más conocido como Abdu’l-Bahá o el Maestro, fue el hijo mayor de Bahá’u’lláh, fundador de la Fe bahá’í. Nació el 23 de mayo de 1844, en la capital de Irán, Teherán, cuando el Báb, la Puerta, declaraba que iba a ser la Manifestación de Dios para esta época.

Desde su más corta infancia hasta que falleció su padre, en el año 1892, sufriría múltiples tribulaciones: destierros que sufrió su familia, las veces que los encarcelaron o los agravios a los que se vio sometido.

El día 29 de mayo de 1892 falleció su padre y este le dejaba en su testamento como su sucesor, el Centro de la Alianza y único intérprete de los escritos y tablas que había dejado durante los más de 40 años que estuvo escribiendo. Durante los años posteriores, el Maestro, viajaría por EE.UU, Canadá, Egipto y Europa diseminando las palabra que su padre escribió y el Mensaje que vino a traer a todas las personas que estuvieran prestas a escuchar.

Durante esos viajes se encargaría de escribir obras tales como La Promulgación de la Paz Universal o las Tablas del Plan Divino, entre muchas otras. En el primero de los libros, Abdu`l-Bahá trata temas tan importantes como los derechos humanos, los prejuicios de raza, clase o nacionalidad, la educación moral, física y espiritual o la necesidad de que exista una armonía entre la ciencia y la religión. Algunos periódicos de la época como, The New York Times , 21 de abril 1912, hacían referencia a Abdu’l-Bahá, diciendo que era el “Apóstol de la Paz”. Se dedicó en cuerpo y alma, durante los años que vivió, a ayudar a los demás y hacer la vida más fácil a todos aquellos que se cruzaban en su camino.

Se desprendía con gran facilidad de sus enseres y dinero para dárselo a los oprimidos. Ayudaba y daba consejos a todo aquel que los necesitara. Se ocupaba personalmente de las personas que vivían en la calle y que no tenían nada. Les daba de comer, les ofrecía ropa limpia y les aseaba.

Su padre decía que algún día se daría así mismo; y así fue. Abdu ́l-Bahá, el Maestro de la espiritualidad sin fronteras, fallecería el día 28 de noviembre de 1921 en Haifa, Israel, donde hasta la fecha reposan sus restos. En los próximos meses, será finalizado el Santuario, entre las ciudades de Haifa y Akka, donde serán depositados los restos del que fuera el Ejemplo perfecto de las enseñanzas para todos los bahá’ís del mundo.​Honrar su memoria en el 100 aniversario de su fallecimiento es un acto de amor, de servicio y de responsabilidad de poder expresar nuestras cualidades espirituales al servicio de la humanidad. Por ello, los bahá’ís de Ronda vamos a conmemorar este centenario con varias actividades y que tenemos el gusto de invitar a todas aquellas personas que nos quieran acompañar. Realizaremos charlas/coloquio, visionado de una película de la vida de Abdul ́l-Bahá e incluso reuniones de oración en las casas de los bahá’ís de la ciudad de Ronda. Quien desee contactar con nosotros puede hacerlo a través de nuestra página de Facebook: Baha’is Ronda. Como decía el Maestro: “Seamos sabios como el silencio, fuertes como el viento y útiles como la luz”.

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