domingo, 14 agosto 2022
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Última Clase Doctoral que dictaría el más completo de los toreros de todos los tiempos, Antonio Ordóñez

En la tarde del día 9 de Septiembre de 1.980, se celebró la tradicional Corrida Goyesca que anualmente se homenajea al rondeño Pedro Romero:

A las cinco y treinta de la tarde hicieron el paseíllo en las arenas del Coso de Piedra de la Maestranza de la Ciudad de Ronda, los matadores Antonio Ordoñez y Francisco Rivera (Paquirri), acompañado de su cuadrillas de Picadores y Banderilleros,actuó como sobresaliente Francisco Sánchez Martin.

Para lidiar una corrida de Herederos de Carlos Núñez.

Presidio la corrida Doña Carmen Cayetana Ordoñez González, a la que los diestros brindaron el primer toro que lidiaron.

Cuadrillas: Antonio Ordoñez.

Picadores: José Cárdenas Cárdenas, José González Garrido y José García Borrero.

Banderilleros: Alfonso Ordoñez Araujo, Francisco Chaves Sevillano, Tomás Sánchez Jiménez, Francisco Arellano Suárezy Andrés Luque Gago.

Cuadrilla de Paquirri.

Picadores: Antonio Torres Amores, Rafael Muñoz Ortiz

Y Epifanio Rubio Borox.

Banderilleros: José Vega García, José Fernández Bermúdez, Manuel Ponce Márquez y Diego Gomez Maldonado.

La corrida de Núñez bien presentada en general destacando por su bravura el lidiado en sexto lugar.

Esta sería la ultima, Goyesca que torearía el Maestro, que a lo largo de tres lustros, había hecho el paseíllos en 18 tardes, desde el su primera actuación el ya lejano 9 de Septiembre de 1.957 acompañado por Rafael Ortega y Joselito Huertas, donde con un toro de Guardiola Soto, llamado Tejolote, dicto la primera de tantas lecciones de toreo que tuvimos la suerte de presencial en el ruedo maestrante.

Crónica del Diario Sur, del día 10 de Septiembre de 1.980, por F. Cortés.-

ANTONIO ORDOÑEZ ESTUVO EN ARTISTA, EN VALIENTE Y EN MAESTRO.

Antonio Ordoñez volvió a vestirse de “goyesco” y al conjuro de su nombre, la plaza de Ronda su llenó totalmente. El tradicional festejo rondeño alcanzó de nuevo su máximo esplendor, porque esta corrida sin Ordoñez es una más en el calendario taurino español.

Con Ordoñez se produce una especie de romería, a la que todos acuden con la ilusión de comprobar que mantiene intactas sus cualidades, esas virtudes que le llevaron a ser una figura sin paragón y un puesto que retirado él, sigue sin ocupar nadie.

La “goyesca” de Ronda ha servido en esta ocasión para demostrarnos a todos que Antonio Ordoñez fue una figura del toreo no solo por su arte, sino también por su casta. En dos toros de los de ayer fue preciso que sacara a relucir su temperamento, su enorme sentido de la responsabilidad para superar las malas condiciones de las reses. Con el ansia de un novillero, pero con su magistral dominio de todos los secretos del toreo, fue capaz de someter a sus toros y hacerlo embestir, como demanda su muleta.

Su primer toro derribó al caballo y Ordoñez cambio enseguida el tercio. El animal iba con dificultades por el lado derecho y se rebrincaba algo por el izquierdo y Ordoñez basó casi toda la faena con la zurda, aunque también afrontó con la diestra las tarascadas de la res. Lo mato de una estocada y le dieron una oreja, que Ordoñez no cogió. Se limitó a corresponder a la ovación del público saludando desde el tercio. Con el capote había estado muy bien.

Creo que a su segundo le hubiera convenido un mayor castigo, pero Ordoñez también cambio el tercio pronto y el toro llego con violencia a la muleta. Era un animal con problemas y al que había que exponerle mucho. Ordoñez le aguanto las primeras oleadas y le bajo las manos y acabo sometiéndolo. Y entonces se produjo la maravilla de su toreo, lleno de empaque, de armonía, de temple… Su toreo profundo cargando la suerte, llevando medido al toro, rematando los pases con limpieza, produjeron el natural entusiasmo y cuando mato de una estocada le fueron concedidas las dos orejas y el rabo.

En el tercero de los suyos volvió a torear magistralmente con el capote. El toro fue el mejor de los cuatros que mató y el rondeño hizo un toreo esplendido con las dos manos, destacando sus cites frontales y la enorme calidadde sus pases de pecho. La faena la había iniciado con unos ayudados por alto magistrales y todo lo que hizo después llevo la impronta de su arte y de su inimitable personalidad. Lástima que pinchara tres veces –entrando siempre muy derecho-, antes de dejar media y todo se redujo a la vuelta al ruedo.

Solicito permiso para matar también el sobrero y como todos los años, le fue concedido. El toro fue abanto de salida y Ordoñez lo recogió con su capote prodigioso, para estirarse luego con unas verónicas esplendidas. La verdad es que en ese toro pasamos un mal rato porque el animal tenía peligro y Ordoñez aun dándose cuenta de ello mucho antes que los espectadores, lo desafió con entereza, porque no quería de fraudarse a sí mismo. La gente le pedía que lo matara y Ordoñez desentendiendo las recomendaciones, dejo que los pitones del toro le rozaran los muslos y le metió al público el corazón en un puño. Demostró un vez más, que los años pueden reducir facultades, pero que en los toreros de casta no tienen la menor influencia negativa. Bajando las manos obligó al toro a tomar la muleta y el aficionado pasó del ¡ ay ¡ al ¡ole¡. De nuevo le falló la espada – por dos veces resbaló a entrar a matar- y necesito de tres pinchazos y una estocada. No hubo trofeos pero ya me dirán ustedes para que pueden servirle a Ordoñez a estas alturas orejas y rabos de más o de menos. Lo importante,lo que nos satisfizo a todos fue comprobar que sigue siendo el de siempre: el artista valiente y maestro…

Paquirri: Alcanzó sus mejores momentosen el tercero de los suyos, que fue un toro noble al que toreó muy bien con la mano izquierda. La estocada fue sensacional y obtuvo los máximos trofeos.

La faena al segundo fue meritoria porque el toro tenia una embestida atosigante y Paquirri se puso siempre en el sitio justo para no pasar apuro. Dejándole la muleta en la cara, ligo los pases y el toro acabo por entregársele. Lo mató de pinchazo, media y descabello y se le otorgo una oreja. En el primero estuvo variado con el capote y dominador con la muleta, pero su labor no tuvo excesiva repercusión en el público. Le otorgaron una oreja, que el torero no recogió.

Los toros de Herederos de Carlos Núñez dieron un juego desigual y la mayoría de ellos llegaron muy apagados al último tercio. De los siete, cinco estuvieron bien presentado, bajando algo dos de ellos. Creo sinceramente que en esta corrida los toreros estuvieron muy por encima de los toros…

Antes de la corrida desfilaron por el ruedo coches enjaezados que eran ocupados por bellas señoritas ataviadas a la usanza “goyesca”. Presidio Carmen Ordoñez a los que brindaron sus primeros toros su padre y Paquirri. Antonio Ordoñez brindo la muerte de otro al alcalde de la ciudad Juan Harillo Ordoñez al que le dijo textuelmenté: “Te brindo la muerte de este toro, porque por encima de todo esta Ronda, que es nuestro pueblo”.

Durante el paseíllo llovió con insistencia, para quedar luego una tarde espléndida.-

                                                              F. Cortés.-

Esta sería la última Clase Doctoral que dictaría el más completo de los toreros de todos los tiempos.              

                                                                    Juan Orozco.-

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