lunes, 27 junio 2022
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Malagueños mayores en pie de guerra

Parecen sumidos en sus propios pensamientos, y se antoja que nada ni nadie puede sacarles de su actitud ensimismada por mor de los años que acumulan a sus espaldas. Pero se equivocan de medio a medio quienes piensan que esta actitud no pueda romperse cuando algo les preocupa o lastima, y les hace pensar, como ahora es el caso, que algo puede ir contra de sus propios intereses.

Han formado piña  para protestar contra el cierre de sucursales bancarias o la obligación pera ellos perturbadora en grado sumo, de enfrentarse a  la frialdad de un cajero automático cuyo manejo  no acaban de entender; o para mayor inri, al cierre de sucursales, que a muchos se les antoja como un contundente portazo que no acaban de asimilar. Eso por un lado,  y por otro,  que como es el caso de Unicaja, de fuerte implantación en la provincia, eche el cerrojo en algunas de  sus sucursales, sin reparos ni componendas.   

  Vecinos de pueblos de Málaga  alzan la voz consternados, como no podía ser de otra forma. Las oficinas de siempre dan el portazo y buscan otros lugares más ventajosas para sus intereses, importándoles, al parecer, muy poco la extorsión que puedan ocasionar a una clientela mayor de edad, que nunca podría pensar que le dieran con las puertas en las narices de manera tan drástica como fulminante.   Como tampoco   podía ser de otra manera, en Ronda, los mayores han puesto la voz en grito en una reivindicación en pueblos cercanos a la ciudad, en  cuyos aledaños no han dudado en orquestar justas protestas en un intento de frenar el más que posible cerrojazo de las oficinas que Unicaja hasta hora había mantenido abiertas en la comarca y los pueblos limítrofes de Ronda. Desean hacerse oír los mayores con más razón que un santo en contra del cierre en la comarca y que hasta hora les atendían, pero que en adelante  los rondeños y pueblos circundantes, como digo, no  podrán contar con sus asistencias. 

 La alcaldesa rondeña, María de la Paz Fernández, no ha tenido por menos que participar en el cónclave de primeros ediles con directivos de la entidad sin que se sepa que se haya llegado  a un acuerdo placentero  para quienes han de padecer la extorsión del cierre de las oficinas. 

Fruto de esa obstinación es la convocatoria en la rondeña plaza del Socorro de una concentración el próximo día 14 de los afectados por el cierre infundado, algo que la primera edil rondeña ha querido poner,  poco menos que a voz en grito,  una decisión descabellada que va en contra de la despoblación ya anunciada y que gana enteros por día en la zona. Mandatarios de los pueblos afectados han considerado como una justa pretensión en aras de poner freno a la despoblación que incide partidamente en los mayores cuando se cercenan servicios que han venido atendiendo a sus problemas de salud diarios, acrecentados por  una edad avanzada, y por ende,  incapaces de enfrentarse con artilugios que escapan naturalmente a sus entendederas.  

 ¿Es lícito?, se preguntan los afectados, casi a voz en grito, por el cierre de oficinas bancarias a diestro y  siniestro en aras del propio beneficio. Ni el mismo Gobierno lo considera como una solución aceptable, lo que se traduce en su intento de parar esta deriva de los bancos en atención a los mayores o discapacitados para enfrentarse a frías e impersonales máquinas cuyo manejo se les escapa,  razón por la cual las aborrecen sin tapujos.

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