viernes, 1 julio 2022
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Mañana, mañana, mañana, tomorrow

En el golfo de Guinea se conserva la expresión “massa Tomorrow” —señor Mañana— con la que los nativos se referían a los colonos que, obligados por una deuda, al ser requeridos respondían: Tomorrow, tomorrow… Un mañana que nunca llegaba.

Bien, pues de massas Tomorrow estamos servidos en política. Que se investigan las martingalas del hermanísimo de la señorita Ayuso-Yonofui por la cosa chori de las mascarillas de Madrid: Tomorrow. Que se le pregunta a la banca por los créditos a las PYMES y a los autónomos: Tomorrow, tomorrow. Y si le preguntamos al más que santo Juanma Moreno por sus propuestas para la Serranía de Ronda, dirá: Tomorrow, chico, tomorrow. Si es que están cortados por la misma tijera.

Donde de verdad se observa la proliferación del espécimen “massa Tomorrow” es en el Ayuntamiento. Y no seré yo el que niegue la pericia que se dan para esgrimir ideas y ocurrencias en la ejecución de obras menores. En lo de la operación encalijo, nivelación de acerados y cubrimiento de baches a golpe de pegolán estos de ahora están mostrando tal maña que no cabe llevarles la contra. Al fin y al cabo, esas actuaciones se traducen en trabajo para quienes sufren el paro y el que siembra, bien recoge: ya sabes: la cosa de los votos. Mejor que nada en cualquier caso.

Sin embargo, una ciudad necesita líderes con imaginación, líderes cargados de poesía y ávidos de utopía, políticos, en fin, que vayan más allá de la inmediatez de lo cotidiano. Una ciudad requiere dirigentes con alas que no se queden en el tomorrow, tomorrow del golfo de Guinea… Que vivan los problemas del hoy, pero cimentando futuros que vayan más lejos de ese escueto mañana que no acaba de llegar, en algunos casos después de casi cuatro años de espera y por más que se jurase y se perjurase que se iba a hacer lo que finalmente ni se hizo ni se hará.

La izquierda rondeña tiene muchas posibilidades de ganar las próximas municipales. Bastará poner encima de la mesa la libreta con los muchos «debe» y la retahíla de promesas incumplidas. Sin embargo, la izquierda tiene que denunciar ese tomorrow, tomorrow que ha caracterizado los últimos gobiernos de derechas y abrir el debate sobre el modelo de ciudad que se quiere; un modelo de ciudad que responda al siglo XXI y no al XIX. O sea, que lo que toca es encarar las críticas de los ciudadanos, apechugar con el malestar del personal después de tanto tiempo de mucho contacto virtual y poco, muy poco trato carnal: remover, rehacer, despertar, recuperar el movimiento vecinal mediante sentadas y debates en los que se expongan carencias y rabietas, que es algo que se tiene muy, pero que muy abandonado.

Queda un año, es cierto. Y sin embargo, urge saber qué quieren los vecinos para su ciudad antes de pergeñar un programa electoral, porque de lo contrario se ganarán las elecciones de 2023 —con seguridad lo digo— y seguiremos en las mismas: sin saber dónde estamos ni a dónde vamos. El PSOE rondeño ha abierto sus puertas y está dejando entrar, sin miedo a la crítica, ideas y proyectos sobre cuestiones candentes de la ciudad. Ese es el camino: escuchar, tomar buena nota y responder a las ocurrencias de la derecha con datos objetivos.

Hay temas que necesitan respuesta urgente y no evasivas a la guineana. ¿Sigue siendo necesaria la autovía a la Costa —y dale y dale y dale…— o ya se abandonó la idea que le dio una mayoría a aquel GIL del que un día de estos habrá que hablar? ¿Se avanzará en la idea de traer estudios universitarios? ¿Se modificará el mapa educativo o seguirán los chavales de las nuevas barriadas desplazándose de mañanita y hacinados en los tres institutos del Fuerte? ¿Seguiremos avanti con la ruinera de la cuesta de Santo Domingo? ¿Tendremos algún día Museo Municipal, ahora que, según parece, la gestión de Acinipo será responsabilidad del Ayuntamiento? ¿No será que se nos da la gestión de Acinipo para cerrar bocas ante la realidad de que la sede del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves quede fuera de Ronda? ¿Dejaremos que el Castillo —y dale y dale…— caiga sobre la cuesta de la Imágenes? ¿Realmente se hará algo para evitar que las murallas se desmoronen con estruendo de tomorrow, tomorrow? ¿Para cuándo el Polígono Industrial cañero del que tanto se habló en otro tiempo? Tomorrow, tomorrow… Todo en stand by. El tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos.

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