viernes, 1 julio 2022

Matsyasana

Se llama Matsyasana. La postura del pez. Porque “matsya” significa pez, porque “asana” significa postura. Algunos prefieren llamarla contrapostura, porque compensa a otras, porque es parte de una secuencia de movimientos de la columna vertebral. Porque se considera eslabón de una cadena de posturas. Determinante, sí, pero en la unión con las demás.

En el trato a la columna como una unidad. En el concepto global del cuerpo. En Matsyasana abres el pecho hasta tomar conciencia de lo mucho que puedes inhalar, la cantidad de aire que puedes llegar a inspirar. La garganta, liberada y alargada, se convierte en el conducto ideal. El aire la roza al entrar, la acaricia al salir.

Pero no se queda en ella. El aire no pertenece a la garganta, ni al pecho, ni a nosotros. El aire, tan imprescindible, no es nuestro, nos visita y hace su función, sin más. Lo aceptas y lo disfrutas o lucharás contra el nudo en la garganta. Inspira y espira. Tu pecho se hace grande, cuánto bien hace inspirar…pero, después, el aire saldrá, los pulmones se vaciarán de nuevo, solo entonces la próxima inhalación es posible. Inhala y exhala. Toma y suelta. Suelta y sigue.

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