lunes, 8 agosto 2022
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Chacineros ofuscados

Como no podía ser de otra manera del chacinero pueblo de Benaoján consta que no ha tenido por menos que rechazar las afirmaciones del ministro Alberto Garzón en contra del consumo de carnes de origen animal. No es solo el pueblo en la provincia de Málaga que en mayor o menor medida cifra su economía en los sabrosos bocados que nos proporciona este cuadrúpedo bobalicón de cuatro patas que más descuella y que nos proporciona más exquisito para la manduca como es el jamón. Otros términos municipales no han tenido por menos que seguir pauta reivindicativa. El producto es bien alabado por los sibaritas del buen yantar en cualesquiera de las regiones españolas. en donde es un bocado tan exquisito como codiciado, y que es justamente ensalzado por quienes le hincan el diente no sin regodeo y satisfacción´   

El mismo presiden tete del Gobierno no ha tenido por menos que rechazar las afirmaciones de Garzón dejando clara su postura al respecto, habida cuenta de que podría ir en contra de un miembro de   su Gabinete. Se pronunció en favor del culto al chuletón del que despotricaba su suministro, afirmando su apego a este `plato con el componente principal de carne animal convenientemente aderezada. Cuestión que las empresas que hunden sus raíces en los productos elaborados con la materia prima animal no han tenido por menos que poner el grito en el cielo, como comúnmente se dice cuando lago algo va en contra de lo universalmente aceptado sin cortapisas como son los productos que salen de factorías dedicadas a este menester.
   
Un montante de alrededor de 2800 empresas de carácter en su mayoría familiar que se afanan en transformar los productos de procedencia animal que se expanden por el territorio nacional desde tiempo inmemorial. Entre ellas el industrioso pueblo malagueño de donde se vive y respira al son del sacrificio del ganado porcino, carnes que aquí se transforman y expanden por media Andalucía y buena parte de la otra.  La polémica está servida y como se puede observar no son pocos los pueblos chacineros que no han tenido por menos que poner como se dice comúnmente «el grito en el cielo» por tamaña afirmación que va en contra de los intereses de muchos pueblos que cifran su supervivencia, caso del industrioso Benaoján, en la fabricación de productos chacineros. Soliviantados andan los fabricantes por estas manifestaciones de un ministro que vienen a socavar a poco que se le haga caso, los medios de vida que sostienen no pocas familias de las tierras del sur más al sur de nuestro territorio peninsular. 

El presidente Sánchez, manifestando su predilección por el chuletón a la hora de remozar fuerzas físicas y psíquicas ha servido para apuntalar la supervivencia de empresas que se afanan por sobrevivir y con ellas miles de operarios que cifran en su supervivencia en el mantenimiento de sus puestos de trabajo. Son las palabras que agradecen sobremanera quienes viven de este menester: «Os lo diré en muy personales, a mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible.», ha sentenciado para beneplácito de quienes trabajan y viven de esta industria, que no son pocos. A grandes rasgos se podía decir que quienes se afanan y viven en torno al sector ganadero y cárnico hacen posible un censo de empleados que sobrepasan los con creces los dos millones en nuestro país. Sobresalen en este hándicap las fábricas dedicadas a la matanza y comercialización del cerdo ibérico, puntero a todas luces en lo que se refiere tanto a ganaderías como a mataderos. En muchos casos son punteros en la economía de no pocos pueblos andaluces, caso de las tierras sureñas de la provincia malagueña que supo poner «una pica en Flandes» en lo que refiere a la fabricación de productos provenientes de este animal basilicón y gruñón sempiterno que es el cerdo del que todo se aprovecha, hasta el pelaje, que ya es decir.

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